Sin la dolarización no se puede, pero con la dolarización no alcanza (matar o no matar al peso, la pregunta que flotó en el pre-congreso del IAEF)

(Por Íñigo Biain) Era el panel que más prometía y no defraudó. La siempre perspicaz Diana Mondino, Rodrigo Benitez (MegaQM) y el Alfredo Romano (autor de "Dolarizar", el libro del momento) debatieron precisamente sobre ese tópico en el precongreso de IAEF en Córdoba. (Mi impresión personal: matar al peso, parece inevitable).
 

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Las metáforas ayudan y Mondino dejó una muy gráfica: la economía argentina tiene un brazo gangrenado y dolarizar la economía sería amputarlo. Claro que hacer eso solo -sin atender a las causas del problema- nos pondría en problemas de nuevo, más temprano que tarde.
 


Puesto en estos términos, la lógica indica que habría que estabilizar el cuerpo y las causas que generaron la gangrena y -así- no solo no haría falta amputar el brazo, sino que se podría volver a utilizar.

En eso coincidieron Mondino y Benitez: la macroeconomía necesita un rebalanceo general en muchos aspectos, centralmente en materia fiscal, productividad, mayor flexibilidad, apertura y precios relativos. Si se logra eso, el peso podría ser una herramienta (un brazo) útil al nuevo cuerpo económico.

Pero la cosa se puso linda cuando Alfredo Romano explayó los ejes centrales de su libro "Dolarizar" donde muestra que el déficit fiscal -per se- no es la causa de la inestabilidad económica argentina. Brasil, Colombia, Perú tienen déficit bastantes crónicos y sus economías no explotan ni se "enrulan" en la decadencia. 

En cambio -sigue Romano- Ecuador con su dolarización logró incluso sobrevivir al populismo de Correa y seguir sin una moneda propia y sin inflación.

Si con la dolarización sola no alcanza -quedó flotando- sin la dolarización (sin quemar las naves y obligarnos a no emitir más) el cambio de fondo no será duradero.
Dolarizar la economía tiene varias objeciones, dos centrales: perder política monetaria y quedar a merced del dólar  y -yendo un paso más allá- el elevado tipo de cambio al cual establecer la dolarización. Se habla de $ 400, $ 600 y más aún.

Pero Romano no comulga con esa idea. En su mirada, si se dolariza solo la base monetaria o M1 (circulante y dinero en cuentas a la vista) se podría hacer a actual valor del CCL (contado con liquidación, unos $ 210).

Como explicó Benitez, hoy la gente tiene pocos pesos en su poder (M1) y en cambio hay mucho en M2 (depósitos a plazos) y un montón en M3 (títulos, Leliqs, Lebacs y yerbas similares). Dependiendo de qué base monetaria se dolariza, un salario actual de $ 120.000 podría quedar en US$ 650 o US$ 200. Nada menor.

Una vuelta más
Es indudable que este debate (marginal hasta hace poco) se corrió al centro de la escena por la irrupción de Javier Milei y su mirada "demoledora": el peso es una estafa, dice y cualquier argentino no puede menos que encontrar mucha razón en la afirmación.

Los caminos intermedios proponen una oficialización de la economía bimonetaria, con contratos permitidos en dólares "libres" (y no convertibles al tipo de cambio oficial, como sucede hoy en la legislación argentina). 
 


Mientras el debate sobre la dolarización gana espacio en la política, en la economía real siguen y seguirán pasando cosas que -quizás- terminen haciendo "abstracta" la discusión: si la inflación se desboca, la muerte del peso será más fácil. Una eventual hiperinflación dejaría servido el camino para matar al peso.
 

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