Cuatro jóvenes cordobeses detectaron un agujero en el mercado del deporte y decidieron taparlo con tecnología propia: Aníbal Bustos, licenciado en Educación Física con Máster en la Universidad de Barcelona y antropometrista ISAK Nivel 3, aporta el conocimiento científico-deportivo y fue clave en la construcción del algoritmo. Joaquín Berrini, licenciado en Comercio Internacional, lidera la parte comercial y de expansión. Joaquín Del Río, estudiante de Ingeniería en Sistemas, se encarga del desarrollo del software. Y Martín Senn, estudiante de Ingeniería Biomédica, completa el equipo con el expertise en hardware e instrumentación
El problema era concreto: los entrenadores usaban herramientas de evaluación (plataformas de salto, test de fuerza, métricas de velocidad), pero esos datos rara vez terminaban impactando en el plan de entrenamiento de cada atleta. Se hacía el diagnóstico, se archivaba el número y punto.
"Muchas veces los datos no se terminaban de aplicar al entrenamiento. Capaz que hacían parte de un diagnóstico, pero después no los usaban para personalizar las necesidades específicas de cada atleta", explica Joaquín Berrini, uno de los fundadores.
Un ecosistema con tres etapas: evaluar, planificar y entrenar
La propuesta de Nexo Kinetics se organiza en tres pasos. Primero, la evaluación: hardware de medición que genera datos objetivos sobre la condición física del atleta. Después, la planificación: un software que toma esos datos y construye planes de entrenamiento personalizados. Y por último, el seguimiento: una app móvil que le permite al atleta ver su rutina, registrar pesos y series, completar encuestas de bienestar y ver su progreso en el tiempo.
Por ahora, el hardware disponible es la plataforma de salto Nexo Jump (portátil e inalámbrica) que mide CMJ (salto con contramovimiento), Squat Jump, Drop Jump y el test de Bosco con precisión milimétrica. El software toma esos datos y, a través de un algoritmo construido sobre papers científicos, orienta el plan de entrenamiento según las características de cada deportista.
"Si estás más fuerte en el componente contráctil de la musculatura, el software te va a recomendar algo acorde a eso. Si en cambio necesitás hacer énfasis en el componente elástico, la orientación va a ser diferente", detalla Joaquín Del Río, estudiante de Ingeniería en Sistemas y parte del equipo fundador.
La hoja de ruta incluye sumar una fotocélula para medir velocidad y una celda de carga para fuerza. "El primer prototipo funcionaba, pero era por cable. La plataforma tenía el tamaño de una sombra de auto. Ahora es un producto estético, inalámbrico, con batería y bolso incluido", resume Berrini.
Lista de espera y expansión
El lanzamiento fue en diciembre de 2024: 15 plataformas vendidas en dos o tres días. La semana próxima arranca una nueva tanda, con el objetivo de llegar a una producción mínima de 50 unidades mensuales.
El precio de la plataforma es de $ 400.000, con opción de pago en efectivo, transferencia o tarjeta en hasta cinco cuotas. "No hemos puesto el énfasis en adquirir nuevos clientes porque tenemos una lista de preventa bastante amplia de entrenadores que se quedaron sin producto. El foco estuvo en estabilizar la producción", señala Berrini.
La startup ya evaluó deportistas junto a Ergolab (el laboratorio de evaluación físico-deportiva fundado por Aníbal Bustos), y tiene pruebas piloto en marcha en el Club Parque Vélez Sánchez, de la ciudad de Córdoba.
La mira puesta en el exterior
El objetivo a mediano plazo es validar el producto en Argentina (algo que, según los fundadores, va bien), y luego salir al exterior. Colombia, Perú, México y España ya aparecieron en el radar: son países que se contactaron para pedir el producto.
"Una vez que logremos estabilizar la producción y sepamos que siempre vamos a tener unidades para vender, ahí vamos a poder ir a ofrecer una propuesta a 30 clubes para evaluar a todas sus divisiones, desde las inferiores hasta las primeras", proyecta el equipo.
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