Bugliotti tensa la cuerda para que la Ciudad le expropie el Superdomo (¿hará Llaryora la “gran De la Sota” con el Palacio Ferreyra?)

(Por IB) “Esta noche Ricardo Montaner en el Gran Orfeo Juan Perón”. Hoy es ciencia ficción (que vuelvan los shows y que el Orfeo cambie de nombre) pero… quién te dice.
 

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“Nuestros peores defectos suelen ser exageraciones de nuestras virtudes”, enseñaba un gran profesor de management de las épocas de Arthur Andersen & Co. y la definición le parece caber a Euclides Bartolomé Bugliotti, máximo creador y ahora -quizás- principal problema del Grupo Dinosaurio.

Con sus 80 años recién cumplidos y tras haber tomado decenas de decisiones acertadas (también “pifió", claro), ahora Bugliotti parece no encontrar (como tantos empresarios) qué trole hay que tomar para seguir (*).
 


Su estrategia de diversificación (minoristas, mayoristas, shopping, real estate, shows, hotelería, gastronomía, farmacias, un largo etcétera y hasta un banco propio) fue acertada en el pasado y le permitía compensar sectores remolones con pujantes.

En el presente, con todos los sectores de la economía en crisis, todo el Grupo Dinosaurio está en crisis. Su management unipersonal parece ahora más débil que nunca. Es la hora de los burócratas, del peine fino, de los auditores, los controllers y los gerentes financieros tomando las decisiones para minimizar daños. 

En ese nuevo ecosistema, Tati, un dinosaurio, no encuentra el aire que necesita y se enoja. Despotrica y envía mensajes: “Al Orfeo no lo abro más, voy a ver qué se puede hacer ahí”.
 


Desde su entorno deslizan: “Llaryora, antes que aprobar edificios ahí, lo expropia”. ¿Esa es la jugada? 

Que se demuela el Orfeo hoy parece tan extraño como que se lo expropie. Pero alguna de las dos cosas quiere forzar -hasta encaprichado- Bugliotti. Con mucho menos ruido podría ceder ese domo a profesionales de la industria que jamás le pagarían lo que él cree que vale, pero que -quizás- lo podrían gestionar con el expertise que Tati no le encuentra desde las épocas de las vacas gordas y la gestión de José López.

El peronismo tiene vocación por los símbolos. Así fue como José Manuel de la Sota sacó de la decadencia el viejo Palacio Ferreryra, expropiándolo a un costo que terminó siendo altísimo, para un uso poco intenso y con la cereza puesta en su pararrayos por Alejandra Vigo de Schiaretti: “Museo Superior de Bellas Artes Evita - Palacio Ferreyra”. 

“El sector de los espectáculos públicos ha sido muy afectado por la pandemia (NdelE: nótese, dicen pandemia y no cuarentena) y por eso la Municipalidad (de Córdoba) viene dialogando con muchos empresarios y productores del rubro, escuchándolos y analizando alternativas para colaborar con ellos para que puedan sobrellevar esta crisis. Pero no está bajo análisis la expropiación del Orfeo”.

Ese párrafo nos relatan con calma desde el Palacio 6 de Julio cuando le contamos a los funcionarios que nos contaron que Llaryora habría dicho: “No quiero quedar en la historia como el Intendente que autoriza la demolición y la construcción de edificios ahí… si lo tengo que expropiar, lo expropio”.

Tati juega su juego. Llaryora mueve sus piezas. El tiempo, por ahora, corre a favor del Intendente.

(*) Tango “Desencuentro” - 1962 - Anibal Troilo - Cátulo Castillo
Estás desorientado y no sabés
que "trole" hay que tomar para seguir.
 

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