Chau Mataderos, hola Cañuelas: últimos días de remates de vacas en la ciudad de Buenos Aires

(Por Gabriel Quáizel / RdF) El Mercado de Hacienda de Liniers cierra y deja Mataderos para abrir con nuevo nombre en Cañuelas. Cien años de historia que para la gran mayoría de los porteños pasaron sin que se dieran cuenta.
 

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Este lunes ingresaron al Mercado de Hacienda de Liniers solo 468 animales que llegaron en 14 camiones jaula (1 de ellos desde el sur de Córdoba). Desde la pandemia, los lunes es un día de ingreso escaso o -directamente- no hay ingresos ni ventas. Cada camión jaula transporta entre 40 y 50 animales. 
 


Todos esos camiones con su carga surcaron rutas nacionales y provinciales hasta la avenida General Paz, dejaron esta en el cruce con avenida de Los Corrales, calle que culmina justo enfrente del emblemático edificio ubicado en el barrio de Mataderos detrás del cual hay un mundo de gauchos a caballo arriando novillos y vaquillonas hasta los corrales donde se realizan los remates.

Ese paisaje bien de campo no fue visto nunca por la gran mayoría de los porteños que ni siquiera imaginan que existe (no lo creerían). Y ya no lo van a llegar a ver porque en pocas semanas el mercado va a cerrar: dejará de existir la sociedad anónima actual y el lugar va a ser transformado. Los remates se van a trasladar a un predio de 110 hectáreas en las afueras de Cañuelas construido por 55 firmas consignatarias de hacienda bajo el nombre de Mercado Agro Ganadero (MAG).

El Mercado de Liniers, emplazado en 34 hectáreas desde el 1 de mayo de 1901, representa 121 años de historia de la ganadería en particular y de la economía argentina en general. En números de 2021, se remataron alrededor de 1.420.000 de cabezas de ganado (en todo el país fueron 12.960.000) por un valor de alrededor de $ 100.000 millones.

La última semana plena de trabajo y de remates, la que transcurrió entre el 4 y el 8 de abril (la semana pasada fue acotada por los feriados de Pascua) se vendieron 28.711 vacunos por $ 2.763.271.965. Sí, más de $ 2.700 millones.

En Liniers -a secas- trabajan diariamente alrededor de 500 personas, muchas de ellas son esos gauchos de a caballo a quienes el traslado los toma ya jubilados habiendo pasado toda allí la vida arriendo a los animales; algunos están en plena mudanza; y otros seguirán yendo hasta Mataderos para tomarse la combi que los lleve a Cañuelas. A todos, la situación les provoca mucha emoción y hasta lágrimas. Este sitio de remates de hacienda es un mercado transparente, donde los precios se anotan a los gritos en una venta pública –incluso televisada-. Los números que van surgiendo son de referencia del precio del ganado vacuno (del kilo vivo) para todo el país. 

Las operaciones se resumen en 3 acciones: descarga, pesada/venta y salida de la hacienda hacia los frigoríficos donde se los faena y se transforman en bifes. Todo con registro informático.

También es un mercado trazable: todos pueden saber de quiénes son los animales que se venden, quién los trasladó hasta el predio y hacia dónde salen después. Y es uno de los mayores sitios del mundo de remates de hacienda vacuna a cielo abierto (solo comparable con alguna plaza de Estados Unidos, India o China: puede haberlos más grandes pero de cerdos o de ovinos, no de vacas).

La necesidad del traslado viene desde hace décadas con el crecimiento de la ciudad que fue provocando que este enclave ganadero, que conlleva desplazamiento de camiones por la ciudad, se haya vuelto un estorbo y un problema ambiental, especialmente por el vertido de efluentes al arroyo Cildañez, que tributa aguas al Riachuelo-Matanza, famoso por su contaminación.

Esta cuestión puso entre paréntesis el aporte económico de Liniers y el hecho de que abastece el 70% del consumo de carne del área metropolitana; tampoco tuvo peso suficiente el hecho cultural de que los mataderos le dieron el nombre al barrio natal del club Nueva Chicago. En 2001 se votó una ley que prohíbe el ingreso de ganado bovino en pie a la Ciudad de Buenos Aires (excepción que se hace para la Rural de Palermo). 

Tras muchas postergaciones ahora está todo preparado para el cambio, fundamentalmente el nuevo predio. En el medio, corren versiones de una disputa entre la ciudad de Buenos Aires y el Gobierno nacional por la propiedad del terreno, que habría sido uno de los motivos del retraso de la fecha límite de abril (que se pasó a mayo).

De Guatemala a …
Los vecinos de Mataderos que se quejaban de que semejante mercado siguiera allí, ahora andan con pánico de que el predio sea “intrusado por gente de las villas” si el Gobierno de la Ciudad no actúa rápido y cumple su proyecto de hacer un espacio verde -que contenga a la tradicional Feria de Artesanías y Tradiciones Populares- y también cumple con el llamado a licitación para que se hagan emprendimientos inmobiliarios con la otra mitad.

En tanto, el nuevo espacio de Cañuelas ya funciona con remates los días miércoles –en Liniers aún hay ventas algunos lunes, los martes y los viernes-.

El MAG espera ser aún más grande que Liniers; cuenta en principio con la capacidad de albergar a 12.000 cabezas diarias con posibilidad de ampliar a 6.000 más; e incluir remates de cerdos y de corderos, aunque por ahora la intención viene medio fría. También está por verse si se convierte en un polo agroindustrial con sectores comerciales, gastronómicos y hoteleros.
 


Todo ese combo supone la creación de 7.000 nuevos puestos de trabajo directos e indirectos y la promoción del desarrollo de la región. En un recorrido con periodistas hace unos días cuando se pensaba que todo el mercado arrancaba el lunes siguiente en Cañuelas, Jorge Longobuco, jefe del Centro de Cómputos del Mercado de Liniers desde hace una punta de años, destacó “las modernas instalaciones y el mucho mejor acceso vial del mercado de Cañuelas”, que redundará en “un importante recorte en los gastos de logística y de transporte”. Aunque en realidad, lo que más se destacó fue que las palabras le salieron entrecortadas.
 

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