Cuando en 2012 Gerardo Seghezzi decidió dejar atrás la comercialización de golosinas para fabricar sus propios alfajores, no tenía recetas ni experiencia en producción. Sí tenía una convicción: el alfajor argentino seguía teniendo un enorme potencial como producto de consumo y también como regalo.
Casi 14 años después, esa apuesta se transformó en una empresa con una facturación cercana al US$ 1.000.000 anuales, presencia comercial en 12 provincias y una nueva planta industrial que demandó una inversión de US$ 300.000, con capacidad para elaborar 5.000 docenas diarias, es decir, 60.000 alfajores por día.
La firma nació bajo la marca Oki.Oki, enfocada en alfajores tradicionales de dulce de leche y fruta. Con el tiempo decidió diferenciarse apostando por productos originales y de identidad cordobesa. Así surgió Alferneé, el alfajor de dulce de leche y fernet (declarado de interés nacional por el Senado), al que luego se sumaron Alfavoddka y, en 2025, Pritiau, inspirado en la tradicional mezcla cordobesa de vino tinto con gaseosa de limón.
“Siempre buscamos crear productos originales y no copiar lo que ya existe en el mercado”, resume Seghezzi.
El alfajor que también invita a leer
La última apuesta de la empresa se llama Alfa Libro y propone una vuelta de tuerca poco habitual para el rubro: cada presentación incorpora adivinanzas, trabalenguas, chistes y distintos contenidos para incentivar la lectura mientras se consume el producto.
La iniciativa también responde a una estrategia comercial. Hasta ahora, las líneas como Alfernee, Alfavoddka y Pritiau tenían fuerte presencia en regionales, terminales, aeropuertos y puntos turísticos, mientras que Oki.Oki apuntaba al consumo masivo.
Con Alfa Libro el objetivo cambia: ingresar con fuerza al canal de kioscos, cotillones y distribuidores mayoristas, abriendo una nueva red comercial en todo el país.
Actualmente la empresa tiene como mercados más fuertes Córdoba, Santa Fe y Santiago del Estero con la línea Oki.Oki, mientras que el resto de sus marcas ya se comercializa en doce provincias.
Un crecimiento del 70% en el horizonte
Durante 2025 la empresa facturó alrededor de US$ 1 millón y este año ya registra un crecimiento del 30%. A ese desempeño espera sumar otro 40% adicional impulsado por Alfa Libro, un producto que ya comenzó a distribuirse y para el cual buscan sumar distribuidores en todo el país.
La ampliación productiva acompaña ese objetivo. Toda la fabricación y distribución continúa siendo propia y la nueva planta permite multiplicar el volumen disponible para abastecer nuevos mercados.
El diferencial: calidad antes que volumen
Aunque el mercado de alfajores se volvió cada vez más competitivo, Seghezzi sostiene que la ventaja sigue estando en una combinación simple: calidad y precio.
La empresa utiliza materias primas de primera línea y produce alfajores de 40 gramos, un formato pensado también para colaciones.
Entre sus productos más vendidos continúa liderando Alfernee, mientras que Pritiau comienza a ganar terreno. Las presentaciones incluyen cajas de media docena y docena, además de envases con la silueta de la provincia de Córdoba y una valija de regalo con tres medias docenas.
“Nuestro objetivo siempre es crear productos originales. El mercado interno todavía tiene mucho potencial, pero también pensamos en una futura expansión regional”, concluye Seghezzi.
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