De “México necesita emprendedores” a “Argentina, un país con buena gente”

“Lo que no se piensa claramente, no se expresa claramente... pensamiento y discurso son la misma cosa”, me enseñó un buen profesor de lingüística en mi paso por Ciencias de la Información. La construcción de sentido que se propone desde los discursos que impulsa el Estado son claramente representativos de su ideología, aunque muchas veces busque camuflarse y trasvestirse.
Del zapping por la televisión mexicana me llamó la atención un test de embarazo con indicador digital (te dice cuántas semanas tiene el proceso, si fuera positivo, claro), que se ofrece internet de 200 megas (¿será tan así?) y que uno de los spots de mayor difusión pivotea sobre el claim “México necesita emprendedores” y el sitio, una guía excelente para los emprendedores que aún no se animan a dar el primer paso (y también en etapas posteriores).
En la TV pública argentina se escucha una y otra vez el latiguillo “Argentina, un país con buena gente” que -desde mi punto de vista- no promueve acción alguna: ya somos buenos, para qué hacer nada.
Por suerte, en el país el impulso al emprendedorismo tiene un excelente complemento en la gestión de organizaciones no gubernamentales como Endeavor, Junior Achievement, Fundación E+E, entre otras.

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.