El sueño de Charly García hecho realidad: la Silent Fest (auriculares por parlantes)

En varias oportunidades el artista del bigote bicolor supo retirarse de escena por la “mala calidad del sonido” y lo cierto es que en una entrevista explicó que lo que él escucha en el escenario no es lo mismo que recibe el público y bien podría solucionarse con audífonos para todos.
El sueño de Charly se hizo realidad. Llegó a Córdoba Silent Group que contratados por Club Buenos Aires hizo posible la primera Silent Fest.
Se trató de un evento en el que participaron 400 personas dispuestas a bailar y disfrutar de buena música pero con la particularidad de portar auriculares. Fuimos a ver en qué consistía el encuentro y la primera impresión impactó: una sala llena de gente, sin música fuerte en el ambiente, cantando y bailando a su propio ritmo. Los vecinos de Nueva Córdoba chochos.
“Cada auricular tiene tres canales que el portador puede elegir: electrónica, rock nacional y pop y ‘cachengue’ (sic)”, explicó Cristian KikiCabanillas de Club Buenos Aires.
Todos los participantes compartían el mismo ambiente pero vivían su propia experiencia a distintos ritmos: “había gente bailando, gritando y hasta otros cantando canciones específicas al lado de la otra; una experiencia única hasta el momento”.
La música se transmite a través de canales y llega por medio de frecuencias diferentes wireless lo que posibilita el fácil desplazamiento de la gente. En tanto, las tres consolas de DJ que emitían la música también eran inalámbricas con un alcance de hasta 100 metros de distancia.
“En ningún momento de la noche se cortó la música ni tuvimos ningún percance con lo que podemos decir que el sistema funcionó bien”, aclara Cabanillas.
Lo cierto es que el servicio de Silent Group puede ser fácilmente implementado en fiestas de fin de año, presentaciones en teatro o cualquier otro evento que pueda nutrirse de este sistema.

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.