Las alimenticias se preparan para las batallas reguladoras (en el camino de las tabacaleras)

Primero vinieron por las tabacaleras y luego por las bebidas alcohólicas.  Ahora la movida regulatoria está apuntando sus cañones a la industria de la alimentación, a quien muchos acusan de potenciar la epidemia de obesidad.
Como es un tema sensible y “prensable”, muchos legisladores de todas las instancias (ciudad, provincia y nación) “compran” el discurso más extremista.  Los lobbistas de la industria -por ejemplo- lograron parar en Buenos Aires una reglamentación que virtualmente dejaba sin productos a los kioscos: “de Arcor pasaban 5 ó 6 productos y de Molinos 2... hasta los yogures con cereal de La Serenísima estaban arriba del arbitrario máximo calórico que impulsaban algunos”, nos confió un hombre de la industria alimentaria en los pasillos del Coloquio de la UIC.
La autoregulación es un camino, incluso, que ya adoptaron en Argentina varias multinacionales que -por ejemplo- no realizan publicidad para niños menores de 12 años, un terreno donde hoy por hoy sólo comunica Arcor.
“Lamentablemente para nosotros -decía nuestra fuente- lo que viene avanzando es la parte más radicalizada del discurso. Es fácil culpar a la industria de la obesidad y abstraerse del sedentarismo y otros malos hábitos”.  Un debate abierto.

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.