Hay una escena que se repite cada vez más en las calles de Córdoba: alguien que empezó repartiendo en bicicleta necesita una moto para hacer más viajes; quien ya tiene una moto busca cambiarla por una más nueva; y el conductor de una aplicación necesita un auto para trabajar más horas. El problema aparece cuando llega la hora de financiarlo.
Sin recibo de sueldo, con ingresos variables y un historial bancario que muchas veces no alcanza para obtener un crédito tradicional, los trabajadores de plataformas quedaron durante años en una zona gris del sistema financiero.
Ahí encontró su negocio .
La fintech argentina Gurpi acaba de reforzar su operación en Córdoba con una base y punto de entrega en Nueva Córdoba y tiene una meta concreta para 2026: colocar 400 vehículos antes de fin de año.
El mercado que mira no es chico. Según datos de la compañía, Córdoba concentra más de 7.000 repartidores de delivery y unos 20.000 conductores de aplicaciones, lo que la convierte en una de sus plazas estratégicas junto con Buenos Aires y Mendoza.
No mira el recibo de sueldo, mira cómo trabajás
En lugar de apoyarse exclusivamente en recibos de sueldo, historial bancario o garantías tradicionales, la compañía desarrolló un scoring propio que incorpora el desempeño laboral del usuario: cuánto trabaja, con qué frecuencia genera ingresos y cuál es su comportamiento operativo.
La lógica es bastante directa: si la moto o el auto son la herramienta con la que una persona genera sus ingresos, su actividad como repartidor o conductor también puede ser un indicador de su capacidad de pago.
“Muchos repartidores elegían la bicicleta no por elección, sino por las barreras de acceso al crédito o la falta de capacidad de ahorro suficiente para tener otro tipo de vehículo”, explica Juan Manuel Manfroni, cofundador y CEO de Gurpi.
Crédito a medida de la economía de las apps
Hay otro cambio en el modelo: las cuotas no son mensuales, sino semanales. Financia hasta el 85% del valor del vehículo, con una TNA que se ubica entre 120% y 140%, y estructura el crédito en 52 cuotas semanales. La idea es hacer coincidir el calendario de pago con la frecuencia con la que muchos trabajadores de plataformas reciben sus ingresos.
“Construimos una infraestructura de crédito productivo que integra originación digital, scoring propio y un esquema de cobranza alineado al flujo real de ingresos del usuario”, explica Tomás Manfroni, cofundador, CFO y CPO de .
2.700 motos entregadas y una mora del 4%
El modelo ya tiene escala. A nivel nacional, asegura haber entregado más de 2.700 motos, a un ritmo de unas 200 unidades mensuales. Actualmente tiene cerca de 2.000 usuarios activos pagando créditos y reporta una mora del 4%.
Para la compañía, este indicador es parte central de la propuesta: inclusión financiera no significa prestar sin mirar el riesgo, sino encontrar nuevas variables para medirlo.
De hecho, según sus propios datos, 9 de cada 10 usuarios activos no califican para un crédito bancario convencional.
Córdoba, en el podio
La expansión cordobesa forma parte de una estrategia que ya tiene operaciones en Buenos Aires, Mar del Plata, Rosario y Mendoza.
“Córdoba forma parte de nuestro podio estratégico de operación, junto con Buenos Aires y Mendoza”, sostiene Manfroni. Para la compañía, el crecimiento de la economía de plataformas está modificando también la forma de entender el crédito: en determinados hogares, el vehículo dejó de ser un gasto y pasó a ser una herramienta productiva.
Gurpi llega a Córdoba, entonces, con una combinación de mercado y objetivo: más de 27.000 trabajadores entre repartidores y conductores de aplicaciones, una base operativa en Nueva Córdoba y 400 vehículos como meta para cerrar 2026.
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