Querido Papa... (Correo Argentino recibe 10 cartas por día con destino al Vaticano)

La fiebre papal todavía sigue dando sus coletazos y así lo sienten en el Correo Argentino de Córdoba.
De acuerdo con la responsable administrativa del área de operaciones del correo, Ivanna Vega , en Córdoba se contabilizan por día alrededor de 10 cartas destinadas al Sumo Pontífice en Italia.
“Nunca sucedió nada similar con un Papa. En este caso, no sé si será por su actitud abierta hacia la gente o por el hecho de sentirlo cercano por el país de procedencia, muchas personas se animan a escribirle”, explica Vega.
Lo anecdótico del caso es que el remitente sólo reza: “Para Su Santidad Francisco. Ciudad del Vaticano. Italia”. ¿Y el código postal o el número? “No existe confusión con respecto a la dirección ni al destinatario dada imagen pública por lo que llegan el 90%  de las cartas que se envían pero no se puede asegurar que el mismo Papa las reciba en mano”, aclara.
Correo Argentino sacó una línea especial de estampillas con la figura del Papa Francisco que cuestan alrededor de $ 16 (para modalidad simple que no incluye el seguimiento de la carta) o $ 40 (que asegura la recepción del envío bajo la firma de alguien en destino).
En nota completa la destinataria que recibe más cartas que el Papa. ¿Adivinás?

Desde que asumió, no paran de enviarse cartas destinadas a la Presidenta. Lo cierto es que Cristina Fernández de Kirchner recibe “el triple” de envíos por día. ¿Para qué le escriben? "Vienen personas que no tienen acceso a computadoras o no saben usarlas y, en lugar de interpelarla online, lo hacen por escrito", explica Ivanna. ¿Qué le escribirán? Desde felicitaciones por su gestión hasta quejas particulares sobre jubilaciones, asignaciones, servicios y demás.

Tu opinión enriquece este artículo:

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.