Tu marca habla todos los días... pero quizá nadie la escucha (por qué la identidad sonora ya no es solo cosa de Netflix)

(Por Juliana Pino) Mientras muchas empresas invierten en diseño, colores y redes sociales, todavía son pocas las que construyen una identidad sonora propia. Para Matías Berdiales, director general de Suena Polenta, ese descuido tiene un costo: “Si cambiás la música de tu marca por la de la competencia y nadie lo nota, tu marca es muda”.

Durante años las empresas definieron colores, tipografías, manuales de marca y hasta el tono de sus publicaciones. Sin embargo, hay una dimensión del branding que todavía pasa desapercibida para muchas organizaciones: el sonido.

“Las marcas invierten muchísimo en cómo se ven y prácticamente nada en cómo suenan. Es el capítulo perdido del brandbook”, resume Matías Berdiales, director general de Suena Polenta.

La diferencia entre poner una canción en una publicidad y construir una identidad sonora es mucho más profunda de lo que parece. Mientras una pieza musical acompaña una campaña puntual, el audiobranding busca que la marca tenga una personalidad reconocible en cada interacción: desde una publicidad hasta una notificación del celular, un video de TikTok, la música de un local comercial o el sonido de una aplicación.

Y esa coherencia, sostiene Berdiales, genera una ventaja competitiva. “Podés reconocer una marca por apenas dos notas antes de ver su logo. El oído procesa muy rápido y la memoria auditiva es extremadamente persistente”.

Una oportunidad también para las pymes

Aunque suele asociarse a gigantes como Netflix, Intel o Mastercard, Berdiales asegura que el audiobranding no es patrimonio exclusivo de las grandes compañías. “Una pyme con un local, presencia en redes sociales y atención por WhatsApp también está sonando todo el tiempo. La diferencia es que una empresa grande puede pagar el costo de ser incoherente; una pyme no”.

Según explica, desarrollar un sistema sonoro implica una inversión que luego acompaña durante años cada contenido, campaña o punto de contacto con los clientes. “No es un gasto de campaña. Es un activo de marca”.

El oído no tiene párpados

El crecimiento de plataformas como TikTok, Instagram Reels, Spotify y los podcasts también cambió las reglas del juego. “Hoy existen espacios donde tu logo directamente no aparece: asistentes de voz, audio ads o notificaciones. Ahí tu identidad visual vale cero. O tu marca suena o no está”.

Más allá de Netflix

El clásico "ta-dum" de Netflix o las cinco notas de Intel son ejemplos conocidos de identidad sonora, pero Berdiales insiste en que el desafío no es copiar a las grandes marcas.

“Lo importante no es sonar como Netflix. Es descubrir qué hace única a tu marca y construir un sistema alrededor de eso. El concepto no se inventa; se descubre”.

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