Starbucks es “bueno”. No, Starbucks es “malo”

Tomi Cafferata: “El precio del café de Starbucks se ve influido porque la empresa tiene una política de `fair trade´ y café ecológicamente sustentable. Si se ve desde el lado que el café que sirven ahí se les paga a los productores en un precio que garantiza un comercio justo, entonces no parece tan caro; Starbucks está incluida en la lista de las 25 corporaciones más responsables desde hace varios años”.

Anahi Weidhaas: “Tomi: eso no es del todo correcto. Según la información de la que yo dispongo Starbucks compra más de 45 millones de kilos de café al año pero sólo 45.000 kilos son de `comercio justo´. Si no me equivoco es apenas un 1%... Me parece extraño justificar sus excesivos precios con esto... Si analizás algunos aspectos de esta cadena, saltan a la vista sus contradicciones. Asegura tener compromiso con el medio ambiente, pero es una máquina de producir basura. Siendo franca, lo que me irrita en Starbucks es que realmente el café es feo, la atención mala, los negocios sucios y los empleados aparentemente en condiciones mínimas...”.

Starbucks, feos, sucios y malos (o nada de eso), en un debate aquí.

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¿Y si el maíz prende en la Patagonia? Ensayan con rindes de hasta 10.000 kg/ha y abren el debate sobre su viabilidad productiva (clave: agua e infraestructura)

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