Una interpelación al Camarada Biain

Alejandro: “Íñigo... ¿te estás contagiando del vocabulario setentista? ¿`amigos ricachones´; `fuerte impuesto a la herencia´;`eternizar la propia fortuna de manera poco productiva´? Me parece que más que buscar mecanismos de redistribución, estos niños economistas lo único que logran es alimentar la voracidad fiscal, disfrazándola con argumentos de equidad y federalismo. Creo que lo que necesitamos es incentivar la producción, disminuir la desmesurada presión tributaria de nuestro país y permitir a quienes pueden invertir obtener una rentabilidad atractiva. ¿Cuántas veces seguiremos teniendo que explicar que ganar dinero no es pecado?" (NdelE: no tendré que ser yo quien aclare que ganar dinero no es pecado, ¿verdad? Pero también hay que admitir que en la lucha por desigualdad nosotros -como parte de clase que mejor está y tan vecinos a los dirigentes- tenemos muchas materias pendientes. Algunos creerán en el “derrame” y otros pensarán distinto. Yo digo: distribuir el ingreso no alcanza para ir más rápido contra la desigualdad y hay que distribuir (un poco, no se asusten) la riqueza. Y para ello -opino- un impuesto a la herencia es una herramienta interesante. Claro que no pienso en que se deba gravar la “casa del nono”, sino aquellas herencia superiores ¿al millón de dólares?).

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¡Qué pasó! Las casas de zona sur (de Córdoba) ya valen casi el doble que en zona norte en m2 (US$ 921 vs US$ 596, respectivamente)

Si sentís que comprar una casa en Córdoba está cada vez más difícil, no es percepción: los precios siguen subiendo y la brecha entre zonas se agranda. El último relevamiento del mercado inmobiliario en la ciudad (elaborado por la Universidad de San Andrés junto a Mercado Libre) confirma una tendencia clara: la zona sur se consolida como la más caliente del mapa y empieza a despegar fuerte del resto.