Lun 27/10/2014
Belén Gelich: “Creo que se está malentendiendo el mensaje de la nota. No creo que quieran 'imponer la ideología' de que 'ése es el nuevo modelo de empresario', sino que quiere demostrar que poco a poco va perdiendo validez esa frase que muchos escuchábamos de nuestros abuelos y padres: 'Si tenés tatuajes no vas conseguir trabajo, y mucho menos ocupar un puesto de jerarquía'. Se van derribando los prejuicios. Y hacerse un tatuaje no es sinónimo de juventud o parecer joven. Al contrario, la persona debe ser lo suficientemente madura para tomar la decisión de marcar su piel para siempre. Los que lo hicieron por 'moda' o 'rebeldía' tal como los casos que cita la nota de La Nación, es mucho más probable que vayan a arrepentirse luego, pero eso puede suceder a cualquier edad. El tatuaje es arte, cuenta historias de vida y debe respetarse como tal”.
Sobre locales de tatuajes, empresarios tatuados y temas colinderos, aquí.
Martín Caceres: “Viendo estructuras y modelos de negocio parecidos, se me ocurre el modelo de las agencias de viajes, que es bastante parecido. Para abrir agencia de viajes se debe tener una matrícula y los empleados que trabajan no son idóneos. A veces ni el dueño, porque alquilan a un tercero la matrícula para poder abrir. ¿No sería ¿lo mismo esto?"
La controversia entre Re/Max y el CPCPI, aquí.