Creció hasta en un 50% la depilación masculina.

Hace tiempo ya que para las empresas de tratamientos estéticos dejó de ser una sorpresa tener a hombres demandando sus servicios y es que éstos cada vez se preocupan más por su estado físico e imagen personal. “Antes eran casi todos deportistas, hoy veo oficinistas y ‘gente común’ que lo hace, creo que es porque socialmente está aceptado y por eso se animan”, analizan desde Buenos Aires Center, un gimnasio que en la Capital también ofrece depilación para hombres y que en dos años duplicó la cantidad de clientes”. ¿Y por Córdoba cómo andamos? En nuestra ciudad los números son menores pero no menos destacables. “Es una tendencia que sigue en ascenso; en 2010 tuvimos un aumento de pacientes hombres para depilación definitiva de entre un 35% a 40% en comparación al 2009”, explica Claudia Soledad Calles, responsable de comunicación y marketing de Benestar. La gente de Line Laser no se queda atrás y viene notando un incremento de hasta un 25% en su cartera de clientes: “estamos dando unos 15 turnos por semana para hombres”, señalan.
Los costos varían de acuerdo a las zonas, pero pueden llegan hasta los $ 400. ¿Las zonas elegidas? Barba, cuello, espalda superior, espalda inferior, pecho y abdomen.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

¿Y si el maíz prende en la Patagonia? Ensayan con rindes de hasta 10.000 kg/ha y abren el debate sobre su viabilidad productiva (clave: agua e infraestructura)

(Por Juliana Pino) La posibilidad de producir maíz en la Patagonia, una región históricamente fuera del mapa agrícola para este cultivo, empieza a dejar de ser una rareza técnica para convertirse en una pregunta concreta de negocio. Los primeros ensayos muestran que, con genética adecuada, el cultivo puede adaptarse. Pero… ¿alcanza con que “ande”?