El Caribe le sienta bien a Naranja: se afianza en Dominicana (y viene otro desembarco).

La incursión de Tarjeta Naranja en los mercados internacionales parece haber arribado a buen puerto. Veamos. En el 2007 desembarcó en República Dominicana, mediante una alianza con el Grupo León Jimenes. Abrió su primer local en el centro de Santiago de los 30 Caballeros, la ciudad más importante después de Santo Domingo, con la misma imagen e idéntico management que caracterizan al plástico cordobés en Argentina, y comercializando los mismos productos y servicios. En su momento, el equipo de Tarjeta Naranja en Dominicana estaba compuesto por 100 colaboradores, en su mayoría dominicanos que fueron capacitados conforme a la cultura de la empresa. Hoy, a 3 años de la apertura, ya son 3 las sucursales en República Dominicana (la original, una en el Shopping MegaCentro en Santo Domingo y otra en pleno centro de Santo Domingo), tiene 50.000 tarjetas emitidas y más de 300 colaboradores.
¿Planes para continuar con su expansión internacional? Sí, y muchos. Pero por lo pronto, sondean otros países sudamericanos como Brasil, Uruguay, Chile, Perú y México.

Con el primer concesionario Chery debuta CityDrive, la nueva unidad de negocios de Manuel Tagle (nieto) y sus hermanos

(Por Íñigo Biain) La zaga de los Manuel Tagle continúa: el primero creó la empresa allá por 1935, su hijo (hoy también presidente de la Bolsa de Comercio) la extendió como Manuel Tagle e Hijos en 1978 y luego creó el grupo AutoCity; ahora sus hijos (entre ellos Manuel, nieto) montaron CityDrive, cuyo primer concesionario Chery abrieron formalmente esta semana.

Paseshow: la ticketera cordobesa juega fuerte en el interior (objetivo: vender más de 8 millones de entradas en 2026)

(Por Julieta Romanazzi) Mientras Buenos Aires sigue siendo un campo minado para las grandes ticketeras, desde Córdoba Paseshow, la plataforma de venta de entradas y control de acceso (que está detrás de algunos de los festivales y shows más grandes del país), viene creciendo con una lógica distinta: foco en el interior, mucha gente en campo y obsesión por los datos.