Vallé se prepara para ser la transformadora de vehículos líder de Latam

(Por SH) Con 60 años en el mercado, esta empresa de bajo perfil pero con altísima proyección transforma vehículos en ambulancias, minibuses o patrulleros. Con dos plantas en el país (la “madre” en barrio Santa Isabel y una más chica en Olivos, Buenos Aires) esta empresa familiar, homologada por las terminales automotrices del país, se prepara para competir codo a codo con las europeas líderes del rubro y avanzar en el mercado latinoamericano. El primer paso ya está dado: exportan a Colombia, Perú y Bolivia, donde acaban de colocar una flota de 400 ambulancias Toyota. Los planes de expansión y otros negocios de los Vallé, en esta nota.

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Los Vallé al frente de la empresa homónima. (Ausente en la foto Ramiro Vallé, hijo de Ricardo)
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Ricardo Vallé, presidente de Valle S.A.
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Joaquín Vallé, hijo de Ricardo y al frente de Finca El Nevado
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Martín Vallé, hijo de Omar y al frente de COmpuestos S.A.

La historia de la empresa se remonta a 1958, cuando Alfredo Vallé, desde su Chañar Ladeado natal (provincia de Santa Fe) comenzó a fabricar, junto a sus tres hermanos, las carrocerías de los Jeep que fabricaba la vieja IKA (Industrias Kaiser Argentina) en barrio Santa Isabel. Ese fue el negocio inicial. En 1963 Alfredo decidió trasladar su familia a Córdoba para estar más cerca de la fábrica. “Cuando falleció mi padre, Omar, mi hermano mayor, tomó las riendas de la fábrica con tan solo 15 años y más adelante, cuando yo tuve 22, también me incorporé”, repasa Ricardo, actual presidente de Vallé S.A. y del grupo de empresas que tienen bajo su paraguas: Compuestos S.A. (una fábrica de elementos derivados del plástico que se utilizan para el armado de las unidades) y Bodega Finca El Nevado (en San Rafael, Mendoza). Hoy son cuatro los Vallé al frente de la empresa: Ricardo (segunda generación), junto a sus hijos Joaquín y Ramiro, representantes de la tercera generación, que comparten las decisiones con su primo Martín Vallé, hijo del fallecido Omar

Dice la historia que en 1976 dejó de fabricarse el Jeep y allí fue cuando tuvieron que hacer su principal reinvención: “Fue un golpe fuerte y empezamos a hacer de todo: transformamos vehículos de otras marcas, reparamos carrocerias de ómnibus... Fue una época muy difícil, hasta que en 1986 empezó a fabricarse la Traffic en Renault y ahí empezamos, de a poco, la actividad fuerte. Competíamos con carroceros de Buenos Aires y nos costó mucho entrar a pesar de estar a media cuadra de la fábrica, pero insistimos hasta que nos dieron una oportunidad y la aprovechamos muy bien. Trabajamos mucho el modelo, empezamos a hacernos muy fuertes con ingeniería propia”, recuerda Vallé padre.

Las tres unidades principales

Vallé le vende vehículos transformados a las terminales automotrices y a los consumidores finales (con la ventaja de mantener la garantía original del 0Km porque la empresa está homologada por las terminales), entre los que cuentan a privados y al Estado.  

Son tres las áreas principales:

  • Salud (con ambulancias y modelos afines)
  • Seguridad (con patrulleros y vehículos de traslado policial), y
  • Transporte (minibuses de pasajeros)

Así explican el negocio: “Las terminales tienen sus líneas de producción propias y estos vehículos especiales, que son de bajo volumen, de baja escala, obviamente no los pueden hacer en sus líneas entonces nosotros le ofrecemos el servicio de transformar en baja escala para entregar a los clientes un producto con la misma calidad automotriz que tienen empresas como Renault, Fiat, Iveco o cualquiera de las automotrices. Trabajamos en conjunto con la ingeniería de esas terminales. Somos una extensión de su línea de producción para bajos volúmenes, cosa que a ellos no les sirve meterlo en su línea de producción porque necesitan mucho volumen”.

Venden desde Ushuaia a La Quiaca y fuera del país ya incursionaron en Colombia, Perú y Bolivia, país en el que colocaron, en los últimos días, una flota de 400 ambulancias Toyota.

“Por año transformamos, en promedio, unas 2.000 unidades”, cuenta Ricardo Vallé.

Cuentan con dos plantas: la principal en Santa Isabel (al lado de Renault). Son 10 hectáreas con 10.000 metros cubiertos donde transforman las unidades. La otra planta está en Olivos (Buenos Aires), allí tiene 3.000 metros cubiertos y hacen, fundamentalmente, mantenimiento. Tienen un plantel de 130 personas y una estructura muy bien armada. “Hasta laboratorio de ensayo propio con la misma tecnología del INTI  que muchas veces es utilizado por esa misma institución para ensayos específicos”, dice Joaquín Vallé

Finca El Nevado y Compuestos S.A., las otras empresas del grupo

Finca El Nevado está en San Rafael y para llevar adelante el negocio Joaquín decidió trasladarse a Mendoza hace algunos meses para seguirlo de cerca. “Somos una bodega boutique pero grande, tenemos una capacidad de guarda de cerca de 3 millones de litros y elaboramos líneas media y alta gama”, explica el hijo mayor de Ricardo. Actualmente solo trabajan para Argentina y tienen varietales Malbec, Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot, Chardonnay y Tempranillo. “La marca es Camino El Nevado y estamos desarrollando una línea de más alta gama que se llama Humedal y otra de más alta rotación que todavía no tiene nombre. La novedad es que hace unos días logramos que nos entreguen el certificado de importador-exportador y eso nos va a permitir salir y crecer”, se ilusiona Joaquín. Actualmente producen 400.000 litros al año con posibilidad de crecer a 3 millones anuales. 

Por otro lado, otra de las empresas es Compuestos S.A. en la que está al frente Martín Vallé (hijo de Omar). Allí fabrican todos los elementos y compuestos plásticos que se usan para montar las unidades. “La idea no es solo abastecer a Vallé, sino salir a buscar clientes fuera”, aspira Martín.  

A dónde va Vallé

“Nos estamos  preparando tecnológicamente para poder competir fuertemente con Brasil y con otros países de la región. Lo que pasa que hemos tenido épocas de economías muy cerradas y eso hizo que nuestras empresas crecieran muy despacio. Hoy el escenario es diferente pero tenemos que prepararnos y estamos esperando máquinas que hemos comprado que nos van a permitir hacer piezas de mejor calidad y más competitivas”, explica Ricardo Vallé. De esa manera se preparan para para exportar unidades terminadas y, otra alternativa que estudian con detenimiento, es exportar Kits listos para ensamblar in situ (lo que una unidad lleva adentro). “Esas son las dos posibilidades y a eso estamos apuntando”, aseguran. 

-¿Y eso cuándo lo imaginan?

-Vamos de la mano con Compuestos, y nuestro objetivo es llegar armados y tecnificados a fin de año, y a partir de 2020 empezar a incursionar en otros mercados que hoy se abastecen de Europa. Hoy somos competitivos, así que las expectativas son muy buenas.

Producción: Soledad Huespe
Fotografía: Virginia Huespe

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