La empresa social compra en el mercado la energía eléctrica que sus socios consumen (como lo hacen el resto de comercializadoras). Al mismo tiempo, la cooperativa se provee de los certificados de garantía de origen de productores de energía exclusivamente renovable.
Para considerarse 100% renovables, los certificados verdes deben garantizar que el 100% de la energía que hayan consumido los socios-consumidores tiene que haber sido generada por alguna instalación productora de energía renovable. Así, Som Energia utilizará la red eléctrica existente y se deberá pagar un peaje por utilizarla, concepto que se refleja en la factura de los socios/as.
Paralelamente, Som Energia trabaja para desarrollar pequeños proyectos de producción de energía en cuatro sectores: biogás, fotovoltaico, eólico y biomasa.
“Nuestro objetivo es cubrir el 100% de la demanda de electricidad de nuestros socios/as con los nuevos proyectos propiedad de Som Energia”,explican las autoridades de la empresa. “Esta es la gran virtud del modelo que impulsamos: cualquier usuario, viva donde viva, puede consumir energía verde y entre todos/as aumentamos la generación renovable gracias a los proyectos propios de la cooperativa”
“El objetivo de Som Energia es convertirse en una cooperativa sin ánimo de lucro que reúna a miles de personas con el deseo de cambiar el modelo energético actual y trabajar para alcanzar un modelo 100% renovable”, dice el sitio web de la empresa, donde se apela a trabajar de manera mancomunada para cambiar la matriz energética. “Si cada uno de nosotros invierte una pequeña cantidad es posible poner en marcha proyectos de generación a partir de fuentes renovables (biogás, solar, eólica, etc.). De manera independiente, sin depender de nada más, sólo de nuestra voluntad”.
Mirá acá un video de lo que hace dos años era apenas un proyecto y hoy se convirtió en modelo a imitar.
La 1ra. cooperativa eléctrica "verde" del mundo llegó a 10.000 socios (modelo a copiar en COR)
(Por Guillermo López - @guielopez) En Córdoba, como en la mayoría de las provincias del país, la distribución de electricidad en los pequeños pueblos y ciudades está a cargo de cooperativas. Pero los costos del negocio impiden a estas entidades meterse de lleno en las energías renovables.
Salvo algún proyecto aislado que ya te hemos contado en esta sección (mirá un ejemplo acá) los costos no permiten incursionar en este verdadero econegocio.
Sin embargo, en el mundo las experiencias exitosas parecen demostrar que hay un gran potencial en el desarrollo cooperativo de energías verdes.
El caso paradigmático es el de Som Energia vinculada a la Universitat de Girona (España). Hace una semana anunció que llegó a sus primeros 10.000 socios-consumidores, lo que le permite seguir pensando en un futuro más que promisorio.
La firma invierte sólo en tecnologías probadas y proyectos con un rendimiento económico razonable (entre un 8 y un 12%). Las inversiones se hacen directamente a través de la cooperativa u otras sociedades de su propiedad o de propiedad compartida o cualquier otra estructura jurídica considerada apta en su momento. La cooperativa estima que por cada socio/a consumidor/a debería invertir entre 2.000 y 5.000 € para poder producir el consumo medio anual de una familia (3.500 kWh). En su última asamblea comprometió inversiones por 3,7 millones de euros. Mirá aquí cómo se financia la cooperativa.
Desde hace dos años comercializa de electricidad “verde” certificada y construyó la primera instalación de producción de energía renovable de la cooperativa, una cubierta fotovoltaica de 100kW desde marzo de 2012 genera energía.
Cómo funciona el modelo de negocio de Som Energía, en la nota completa.
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