Para qué te traje: un ejecutivo de Stellantis puso sobre la mesa la posibilidad de cerrar las plantas de Ferreyra y El Palomar (¿puede pasar?)

Herlander Zola, presidente del grupo para Sudamérica, apuntó contra el costo laboral argentino y la apertura importadora. En la filial local bajan el tono y ponen el foco en las pickups y los motores.

Herlander Zola, presidente del grupo para Sudamérica.
Herlander Zola, presidente del grupo para Sudamérica.

Se sabe que en el mundo del periodismo papa muerto vende más que papa vivo y las declaraciones de Herlander Zola dejando abierta la posibilidad de cerrar una o incluso las dos plantas que Stellantis tiene en el país generaron un inmediato revuelo. En un almuerzo con periodistas en São Paulo, cuyo contenido publicó la revista brasileña Exame, el presidente del grupo para Sudamérica planteó que, según cómo evolucionen el mercado, las reglas y la competitividad de los productos, la compañía puede pasar producción de una planta a otra, mantener ambas, cerrar una o cerrar las dos. “Todo puede pasar”, resumió, y remarcó que el costo de la mano de obra en la Argentina es literalmente el doble que en Brasil.

Desde la filial argentina no salen a desmentir a una autoridad superior, pero relativizan estas declaraciones diciendo que todo puede pasar, pero están enfocados en el Cronos, la Titano y la Ram Dakota y, próximamente, en la puesta en marcha de la fábrica de motores. Leído en su contexto, lo de Zola describe más un escenario posible que una decisión en marcha: la Argentina es un país caro y difícil para producir, y si a futuro las condiciones no acompañan, una planta podría cerrarse del mismo modo que podría seguir abierta. Por ahora, no hay ninguna novedad que cambie los planes, y el arranque de los motores en Córdoba va en sentido contrario.

El diagnóstico del ejecutivo, el primer brasileño al frente de la operación regional, tiene a Peugeot en el centro. Según explicó, la marca pasó de cerca del 9% de participación en el mercado argentino el año pasado a alrededor del 5% actual, y como la Argentina era su principal mercado en la región, esa caída alcanza para explicar los ajustes que necesitan hacer en El Palomar, donde se fabrican el 208 y el 2008. La atribuyó a la apertura importadora: desde mediados del año pasado, el avance de las marcas chinas fue muy veloz y golpeó a todas las automotrices con producción local, a lo que se sumaron autos hechos en Brasil que llegan con mejor competitividad que los argentinos.

La otra variable es Brasil, que representa el 65% del volumen de la región. Zola insistió en que, mientras no haya previsibilidad sobre ese mercado, es difícil tomar con seguridad cualquier decisión industrial en Sudamérica, y advirtió que el próximo gobierno y el tipo de cambio pueden alterar bastante la competitividad de los Peugeot argentinos en el país vecino. No es un detalle menor: sus dichos llegan a pocas semanas del balotaje brasileño del 25 de octubre y en medio de un pedido explícito del ejecutivo para que Brasil defina un esquema de protección a la producción local, en un mercado donde las marcas chinas pasaron del 9% de participación el año pasado a superar el 25% en el último mes.

Las inversiones recientes, de todos modos, juegan en contra del escenario de cierre. En septiembre de 2024, Stellantis anunció US$385 millones para convertir Ferreyra en un polo de pickups, con 1.800 nuevos puestos de trabajo y la meta de exportar cerca del 70% de la producción, principalmente a Brasil. Ese plan incluye la fabricación local del motor turbodiésel Multijet 2.2, prevista para enero. En El Palomar, en tanto, el grupo invirtió US$270 millones para sumar el 2008 y desde el año pasado produce versiones híbridas livianas del 208 y el 2008 exclusivamente para exportar a Brasil.

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