Para Alicia Cavallo, profesora del Departamento de Protección Vegetal de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC, el debate sobre el aporte de los fitosanitarios a la eficiencia productiva y la calidad de los alimentos, y su impacto en el ambiente y la población, es una de las cuentas pendientes de la Argentina.
En su visión, la polémica por el uso de los productos para la protección de cultivos proviene de "personas que no son especialistas en la materia y construyen teorías alejadas de lo científico, muchas veces influidas por posiciones ideológicas que terminan demonizando el tema".
A esto se suma el descreimiento de organismos de control como la Organización Mundial de la Salud o la FAO, lo que lleva a "la creencia de que todo lo químico es tóxico y todo lo natural es santo. Esa dicotomía asusta a la gente y ahí se crea el movimiento antifitosanitarios, que es lo grave", afirmó.
Para la especialista, según un artículo que reproduce el sitio de Casafe, los primeros plaguicidas sintéticos ingresados al país a partir de la Segunda Guerra Mundial y los que hoy se emplean en la agricultura son "prácticamente el día y la noche. Además, la mayoría de los que se utilizan en forma masiva son productos cuya clase toxicológica mejora día a día".
Cavallo propone cambiar el temor por conocimiento. Por ejemplo, algunos herbicidas que se aplican al suelo corren peligro de llegar a las napas superficiales si se aplican en dosis muy altas, tal como ocurrió con la atrazina en Europa donde los inconvenientes se debieron a las exageradas dosis que aplicaban en suelos no aptos para soportarlas.
“Entonces, el producto percolaba en el suelo y se dirigía a las napas, en algunos casos muy superficiales. Pero si se aplica con la dosis correcta y en la forma que se debe aplicar no debería haber inconvenientes”, dijo.
Con respecto a las responsabilidades, Cavallo subrayó la necesidad de que las aplicaciones de fitosanitarios sean supervisadas por profesionales. “Para eso están los ingenieros agrónomos que estudian toda una carrera para hacerse cargo. La profesionalización de las actividades relacionadas con los fitosanitarios es fundamental", aseveró.
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