Una zona inundable u otra que haya sido utilizada para actividades contaminantes o que esté amenazada por éstas son factores que habitualmente no son tenidos en cuenta por quien va a comprar una casa, que observa más detalladamente la cantidad de habitaciones la vivienda, su infraestreuctura o las dimensiones del patio.
Sin embargo, un estudio realizado en distintos países y que publica el sitio The Economist muestra que estos factores cada vez menos visibles están empezando a afectar a los valores de las propiedades. De acuerdo al informe, la percepción de los consumidores puede generar buenos efectos de mercado ya que obligaría a los propietarios a asumir mayor proporción de los costos de las inundaciones y a invertir en las precauciones y desalentar a los constructores de erigir casas en zonas de riesgo.
En algunas ciudades de Australia, por ejemplo, algunas inmobiliarias han creado mapas con zonas de riesgos ambientales o de inundaciones en base a datos oficiales, lo que permite a los consumidores contar con información precisa y pagar un precio justo por la vivienda. En definitiva, datos precisos mejoran la toma de decisiones y hacen al negocio más sustentable (y justo) en el largo plazo.
No es una mala idea para copiar en Córdoba, ¿no?
Tu opinión enriquece este artículo: