Roberta Iannamico, Dudas sobre mí

¿Qué puedo decir de mí si ni siquiera sé si soy o no soy?
Les pregunté a mis amigos y se rieron.
Le pregunté a mamá y me abrazó.
Les pregunté a los profesores y juntaron las cejas enojados.
Le pregunté a un árbol viejo que por toda respuesta me empapó de hojas y todos pensaron que era otoño.
Le pregunté a mi placard, pero estaba demasiado desordenado para contestar.
Le pregunté al presidente y dijo que no conocía a ninguna Roberta. ¡Qué insolente!
Y así fui preguntando por las calles, pero nadie supo decirme cómo soy.
Es que a veces creo que soy muy alegre y me encuentro llorando en mi cuarto; otras creo que soy malísima pero no puedo dejar de acariciar a los perros callejeros.
Digo que soy charlatana, pero el otro día fui a una reunión con gente desconocida y no pude pronunciar dos palabras juntas.
Hay días en que creo que lo sé todo y por la noche me doy cuenta que no sé nada de nada.
Leo mi diario desesperada buscando una definición de mí y descubro que soy.

ROBERTÍSIMA
frío y calor, blanco y negro, sonrisa y lágrima, bosque y desierto, sol y luna, música y silencio…
Cuando se es tantas cosas a la vez, ¿se es todo o se es nada?
El blog de Emma Gunst.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.