Democratizando la moda: podés tener una prenda exclusiva, a medida y acorde a tu bolsillo (lo dice Veralli, el diseñador de los famosos)

(Por Valeria L. Margosian / RdF) El modisto, que desde Córdoba viste a la farándula argentina, se reinventa en pandemia y se corre de la alta costura, abriéndose camino en la indumentaria urbana, con su impronta y glamour. Con $ 10.000 podés lucir un outfit de diseño, único y a tu medida (más barato que las marcas top).

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Carlos Veralli con Betiana Blum.
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Carlos Veralli con Flavio Mendoza.
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Oriundo de La Pampa, Carlos Veralli llegó a Córdoba hace más de 15 años. En 2010 comenzó a vestir a algunos famosos que hacían temporada teatral en Carlos Paz, pero fue la mano de Flavio Mendoza la que le abrió las puertas para comenzar a lookear a la farándula nacional.

Sus diseños aparecieron en los almuerzos de Mirtha, en el Bailando de Tinelli y en las producciones de la revista Caras. Soledad Silveira, Betina Blum, Fabián Cubero, Ileana Calabró y Soledad Pastoruti, entre otros, eligen sus modelos.

El estar en la vidriera le sirve para mostrar y captar clientes en todo el país. “El 80% de mi producción se vende en las otras provincias”, cuenta el diseñador, y confiesa que, sin embargo, nunca pensó en irse de Córdoba.

Uno puede creer que confeccionar una prenda a medida (a distancia) representa un engorro (y un desafío) para el que la crea y un riesgo para el que compra. Pero Veralli tiene el mecanismo aceitado desde hace años y obviamente eso se tradujo en un plus a la hora de adaptarse a la pandemia. “Les pido pocas medidas y como la moldería está bien armada no se cometen errores, lo que hace viable trabajar a distancia”, sostiene.

También ha tenido pedidos desde el exterior, pero por el momento no exporta, ya que el envío por correo internacional resulta más caro que la prenda. “Tengo muchas posibilidades de vender afuera, pero no tengo cómo mandar la ropa; es un mundo a explorar”, admite y recuerda que la mayoría de los encargos hechos desde Estados Unidos, Europa, Colombia y Chile se concretaron porque los clientes viajaron a Argentina. 

El diseñador comenzó con la alta costura de mujer (vestidos de noche, novias y 15), y de a poco fue incorporando la sastrería. Pero lo masculino no terminaba de despegar, por lo que decidió patear el tablero y probar con prendas nuevas para varones como, por ejemplo, la monoprenda, que resultó un éxito. “Hoy los hombres le ponen más atención a la manera de vestir, buscan no estar tan estandarizados”, define.

Con la pandemia y la restricción de eventos, Veralli tuvo que reinventarse. Así dejó en stand by la alta costura y le puso ficha al pret a porter (que es la producción por talle). Lo primero que hizo fue una tanda de pijamas y ese fue el puntapié inicial para la ropa informal. No obstante, las prendas siguen siendo exclusivas. “Todo está hecho por mí; desde la moldería”, aclara orgulloso. 

También en 2020 lanzó su línea de abrigos y arrasó (vendió 120 el invierno pasado). “Los que me siguen esperan de mí algo novedoso, que salga de lo estándar ya que mi impronta es mezclar texturas; combinar telas y tonos”, fundamenta.

El diseñador ofrece su producción en cápsulas (pequeñas colecciones) que permiten que los productos se renueven más seguido y por ende haya más variedad dentro de cada estación. “La gente se aburre rápido; cada 15 días tenés que meter algo nuevo, si no quedás obsoleto”, dice.

El cliente puede adquirir algún producto de la cápsula online a través de redes. También puede sacar un turno para medirse la prenda en el atelier del Cerro de las Rosas (donde es posible rectificarla) o bien hacerse algo a medida. El profesional trabaja con una gran variedad de telas e incluso para los gustos (y bolsillos) más selectos, hay un catálogo de géneros que se pueden encargar a Europa.

Y si hablamos de las preferencias de los cordobeses en la materia, Veralli confiesa que tiene muchos clientes de alto poder adquisitivo a los que les gusta vestirse con prendas de alta costura (más de lo que se cree). Sin embargo, él también apunta a aquellas personas que no necesariamente tienen muchísimo dinero, pero que les agrada lookearse y ponerle onda a su guardarropa. 

El modisto quiere echar por tierra aquel preconcepto de que una prenda de diseñador es inalcanzable. “Te podés dar el lujo de tener algo a medida y acorde a tu bolsillo; al conocer al cliente trato de entender qué quiere y cuánto desea gastar; la idea es que si le gustó mi trabajo se vaya con algo y que no esté limitado solamente al precio”.

Sacá números

  • Tapados: Desde $ 25.500 a $ 57.000 (a pedido y con bordados a mano)
  • Trajes: Desde $ 30.000
  • Monoprenda: Desde $ 10.000
  • Vestidos de novia: Desde US$ 800
  • Vestidos de fiesta: Desde $ 30.000
  • Vestido camisero: Desde $ 15.000

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