Sector juguetero: la polémica por los impuestos a productos importados (y el mercado de contrabando)

(Por FB) Mientras que desde la Asociación Argentina de Empresas de Juguetes reclaman por los aranceles a los productos importados, representantes del sector sostienen que existe un mal mayor: la competencia desleal de un creciente tráfico ilegal. Los detalles, a continuación.
 

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En un reciente comunicado de prensa emitido por la Asociación Argentina de Empresas de Juguetes y Afines (AADEJA), la organización reclama -una vez más- por los impuestos establecidos por el Gobierno Nacional a la importación de juguetes desde el extranjero.
 


Se refieren al Decreto Ejecutivo 911/21, que en uno de sus apartados ratifica hasta 2028 el nivel arancelario del 35% para este sector. Este porcentaje es el más alto admitido por la Organización Mundial de Comercio (OMC), y se ubica 15 puntos porcentuales por encima de lo establecido en otros países del Mercosur, como Brasil, Uruguay y Paraguay, en donde la tasa es del 20%.

“Esta diferencia impacta directamente sobre los costos y en el precio al consumidor local que contarán con menores posibilidades que los de Brasil, Uruguay y Paraguay para el acceso, adquisición y uso de productos del sector, dado que las diferencias arancelarias mencionadas, provocan un significativo aumento del precio final”, remarcan desde AADEJA.
 


“Importan a dólar subsidiado” (sostiene un productor)
Consultado por InfoNegocios, un empresario productor y comerciante de juguetes cordobés -quien prefirió reservar su identidad- disiente con la postura de la AADEJA. “Es cierto que el arancel a las importaciones es del 35%, pero no hay que perder de vista que te toman el dólar a $ 110; terminamos importando a dólar subsidiado”, remarca.

En ese sentido, esta fuente asegura que el principal problema no está en los aranceles, sino en la cantidad de importados que se permite ingresar por aduana. “Las trabas a la importación son una realidad, y se definen de manera bastante aleatoria. Todos los años a nosotros el Gobierno nos exige informar el número de empleados que tenemos, nuestro nivel de producción y la cantidad que importamos el año anterior; se supone que en base a estos datos definen el permiso, pero se hace ‘a lo indio’, nunca es claro”, explica.

Y agrega: “Este cupo rige para todos, indistintamente del rubro. Como productores, también nos impiden el ingreso de materia prima para los juguetes, como pigmentos o chips”.

¿Y por la puerta de atrás?
Según el empresario, otro gran problema que sufre el sector es el contrabando de juguetes.

“Muchos de estos productos entran por las fronteras del norte del país, y escapan a cualquier tipo de regulación o control de calidad. Algunos traen plomo y metales pesados, pinturas que son tóxicas, o son más inflamables”, advierte.

Al mismo tiempo, el entrevistado comenta que estos juguetes no cumplen con las leyes de propiedad intelectual y hacen uso indebido de imágenes populares que se encuentran bajo el dominio de una marca. El ejemplo más común de esto son aquellas figuras o muñecos que representan a personajes de películas de productoras como Disney o Dreamworks.
 


¿Cómo identificar un juguete “trucho”?
El principal llamador de los juguetes contrabandeados, muchas veces, es el mismo precio. Los “truchos” pueden llegar a valer la mitad que un original.

Al mismo tiempo, se le recomienda a los compradores buscar la estampilla de aduana, que certifica que ese producto ha ingresado de forma legal al país. Además, los objetos contrabandeados no suelen incluir el nombre del fabricante ni el de su importador. 
 

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