El boom de las impresoras 3D: TP3D quebró stock y hace preventa con entrega en julio

(Por AA) Lucas Bertotti, Carlos Texidó y Lucas Lagomarsino comenzaron su negocio durante la presidencia de Cristina Kirchner. Fueron los primeros en poner un showroom a la calle de impresoras 3D en Córdoba. En lo que va del año ya vendieron 2.500 máquinas (lo mismo que en todo 2019). Más sobre el mercado de las impresoras 3D y el impulso de la pandemia a continuación. 
 

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Según explica Lucas Lagomarsino, uno de los tres socios TP3D, hay muchas tecnologías de impresoras 3D pero la más usada se denomina FDM. Este sistema imprime por filamento fundido, el cabezal de la máquina quema el hilo (parecido al que usa una bordeadora) y a partir de ahí forma la pieza. 

Junto a Lucas Bertotti y Carlos Texidó, Lagomarsino comenzó con la comercialización de impresoras 3D hace un par de años. Abrieron el primer showroom a la calle (en Rufino Cuervo 1085) de la categoría en Córdoba. Allí disponen de 120 m2 de local y 120 m2 de depósito donde guardan el stock de equipos.
 


Representan a 7 marcas en el país, la mayoría chinas aunque también a una de Polonia. La impresora más económica cuesta $ 24.900 y la más vendida ronda los $ 41.900 (la marca que más se vende en el país es Hellbot). También proveen insumos y ofrecen servicio técnico y reparación.

Según información de aduana, TP3D importa 4 veces más que el segundo importador de la categoría, que es de Buenos Aires. En 2019 comercializaron 2.500 equipos. 

Con la pandemia y la producción de máscaras, las impresoras 3D experimentaron un crecimiento de la demanda. En lo que va del año ya vendieron 2.500 (lo mismo que en todo el año pasado) y se quedaron sin stock. Por ahora están haciendo preventa con entrega en julio. Bajo esta modalidad ya vendieron 450 unidades.
 


“Hemos mantenido los precios y eso que se ha puesto muy dura la parte de importación”, señaló Lucas Lagomarsino

Además, Lagomarsino comentó que tuvieron que armar un departamento especial dedicado a los trámite de importación. Por un lado por la demanda, pero por otro por algunas trabas que comenzaron a experimentar para ingresar los productos al país. 

“No fue instantáneamente sino de a poco. Primero comenzaron a pedir más papeles y después algunos procesos que ya eran digitales volvieron al papel”, detalló sobre los cambios que percibieron con el nuevo gobierno. 
 

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