¡Se acabaron las rejas! Llega TBBT, el cerco invisible que cambia el paradigma de seguridad (el sorprendido es el ladrón)

(Por Soledad Huespe) Tres cordobeses fundaron TBBT (The Best Business Technology), un sistema de seguridad que usa la misma tecnología de detección de terremotos. Se trata de una especie de cerco invisible que consta de sensores sísmicos enterrados que detectan personas, automóviles o excavaciones en el área protegida. La tecnología es importada desde Israel y tiene un costo promedio de $ 15.000 el metro (que puede variar de acuerdo al tipo de instalación). El uso puede ser residencial, pero también puede instalarse en áreas no vigiladas como silos o campos. Mirá.
 

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Los cordobeses Roberto y Eliseo Uanini, y Eduardo Mendoza, fundadores de Cerco Invisible TBBT, son los partners locales (para Argentina y Uruguay) de SensoGuard, una empresa israelí que ofrece varios tipos de kits de instalación. “El sistema procesa las vibraciones sísmicas, permitiendo una detección absolutamente precisa y clasificando el tipo de riesgo para una acertada toma de decisión. La solución posee un algoritmo inteligente adaptable que relaciona los comportamientos del ambiente y combinado con su sistema operativo, logra evitar falsas alarmas, además de poseer el más bajo consumo de energía del mercado”, explica Roberto Uanini. El sistema, que ya se comercializa en Córdoba, es el que se utiliza en la frontera entre Israel y Palestina.
 


Es mucho más simple de lo que parece (y la instalación puede hacerse en pocas horas): con un software se hace el diseño del área de cobertura, se entierran sensores sísmicos inalámbricos -con una autonomía de hasta 5 años- para lo cual se cavan pequeñas trincheras de 50 centímetros de profundidad. Usan baterías o 12 voltios y conexión TCP, razón por la cual no depende de conexiones a internet o eléctricas. Como valor diferencial destacan que esta tecnología es inmune a las condiciones climáticas y se integra con cualquier sistema de seguridad agregando un alto valor a las instalaciones existentes.
 


“Se utiliza para dos tipos de sistemas: los perimetrales para áreas residenciales; o bien se pueden enterrar sensores en áreas no vigiladas como campos, haciendas o silos, por ejemplo”, explica el ingeniero Eduardo Mendoza.

¿El precio? $ 15.000 el metro (variable según el proyecto).
 


 

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