“Pensábamos que íbamos a ser ocho y terminamos siendo 36”, recuerdan Gaby Fracchia y Marce González sobre la primera salida de Chicas Rodando, la comunidad de motociclistas que nació en Córdoba y creció mucho más rápido de lo que sus creadoras imaginaban.
La idea surgió en una charla de café, apenas cuatro días antes del 8 de marzo de 2026. Después de escuchar reiteradamente a mujeres que querían andar en moto, pero no tenían con quién salir, las dos amigas decidieron convocarlas por Instagram para compartir una rodada por el Día de la Mujer. La respuesta superó todas las expectativas y aquel encuentro terminó convirtiéndose en una comunidad.
Hoy, Chicas Rodando cuenta con unas 8.000 seguidoras en Instagram y más de 100 integrantes en su grupo de WhatsApp. Su propuesta tiene una particularidad: no importa la marca de la moto ni su cilindrada. El espacio está abierto tanto a quienes ya salen a la ruta como a las que todavía sueñan con comprar su primera moto.
“Nos sorprendió descubrir que era un nicho tan poco cubierto”, cuentan sus fundadoras. De hecho, algunas integrantes llegaron buscando orientación para empezar a manejar, se contactaron con instructores recomendados por el grupo, tomaron clases y finalmente compraron su propia moto.
De las rodadas a las marcas
El crecimiento también empezó a llamar la atención de empresas y concesionarias vinculadas al mundo de las dos ruedas. Chicas Rodando participó en actividades junto a marcas como Benelli, Triumph, Royal Enfield y Vespa, además de realizar encuentros con comercios del sector.
Una de las convocatorias recientes, organizada con una concesionaria Triumph, reunió a 68 inscriptas. Aunque la lluvia obligó a modificar los planes, finalmente 56 mujeres participaron de la rodada.
Según Fracchia y González, algunas marcas de indumentaria les comentaron que, desde la aparición del grupo, aumentaron sus ventas de ropa femenina para motociclistas, con incrementos que describen como de dos o incluso tres veces. Se trata de referencias compartidas por las organizadoras, no de cifras auditadas, pero muestran el interés comercial que puede despertar un público más organizado y visible.
Chicas Rodando no cobra por participar ni tiene fines de lucro: cada integrante paga lo que consume y las organizadoras suelen afrontar de su bolsillo gastos de las salidas, como algunos peajes y cafés. Para las actividades más grandes, buscan colaboradores que aporten productos o servicios.
“Lo que nos encanta es que las chicas también organicen sus propias salidas, con nosotras o sin nosotras. Quiere decir que el grupo les dio alas”, explican.
La Rodada Rosa: motos con un mensaje
La iniciativa reúne a motociclistas y suma el apoyo de distintos actores, entre ellos APROS, con un mamógrafo móvil, y las municipalidades de La Calera, Villa Carlos Paz y Córdoba. También participan empresas y comercios que colaboran con materiales, acreditaciones, asistencia médica y otros recursos. Telefe acompañará la actividad con una transmisión desde la partida hasta la llegada.
La convocatoria ya superaba las 100 inscriptas al momento de la entrevista. La propuesta es que las participantes circulen con algún elemento rosa para convertir la rodada en un recordatorio visible de la importancia de los controles médicos.
“Queremos que, cuando alguien vea algo rosa circulando por la ciudad, se acuerde de que es el momento de hacerse los estudios”, explican. Para sus creadoras, el mensaje tiene además una dimensión personal: buscan que la actividad contribuya a hablar de una enfermedad cuya detección temprana puede cambiar el pronóstico.
Un proyecto que busca durar
Mientras ambas continúan con sus trabajos, Chicas Rodando suma nuevas propuestas. Entre ellas aparecen encuentros con marcas, una posible clínica de conducción exclusiva para mujeres y actividades para aprender técnicas prácticas, desde tomar una curva hasta estacionar con mayor facilidad.
También trabajan en remeras propias, que venderán a precio de costo para recuperar la inversión, y ya registraron la marca. El objetivo es sostener el proyecto durante los próximos cinco años y, más adelante, llevarlo a otras provincias.
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