Mar 13/05/2008
Imaginaba el abandono como una muerte. No se me ocurrió que la vida suele tener más imaginación que uno, que siempre queda espacio para otros dolores. Pero había lugar y se ubicaron correctamente, en esa ordenada y asombrosa sucesión de hechos desgraciados que es una mala racha, hasta despojarme de toda esperanza, incluso de la miserable expectativa de alcanzar, no ya un puerto sino una playa y tirarme boca abajo sobre la arena para recuperar el aliento o qué demonios, siquiera morirme en paz, no tener que hacer un solo movimiento en dirección a nada ni a nadie. Vlady Kociancich, La octava maravilla.
- Imaginaba el abandono como una muerte. No se me ocurrió que la vida suele tener más imaginación que uno, que siempre queda espacio para otros dolores. Pero había lugar y se ubicaron correctamente, en esa ordenada y asombrosa sucesión de hechos desgraciados que es una mala racha, hasta despojarme de toda esperanza, incluso de la miserable expectativa de alcanzar, no ya un puerto sino una playa y tirarme boca abajo sobre la arena para recuperar el aliento o qué demonios, siquiera morirme en paz, no tener que hacer un solo movimiento en dirección a nada ni a nadie. Vlady Kociancich, La octava maravilla.