La economía del sobrecito explica mejor el casino en línea que la de Las Vegas
La tiendita mexicana vende el cigarro suelto, el sobre de shampoo y el café de una taza; el kiosco cordobés hace lo mismo con el caramelo y el chicle. Es la economía del sobrecito: dividir el producto en porciones tan chicas que el desembolso deje de doler, y vivir de la frecuencia. El casino en línea se parece mucho más a ese negocio que a la postal de Las Vegas con la que todavía se lo piensa, y mirarlo así explica casi todo lo que hace, con una sola diferencia, que está en la etiqueta.
La tiendita mexicana vende el cigarro suelto, el sobre de shampoo y el café de una taza; el kiosco cordobés hace lo mismo con el caramelo y el chicle. Es la economía del sobrecito: dividir el producto en porciones tan chicas que el desembolso deje de doler, y vivir de la frecuencia. El casino en línea se parece mucho más a ese negocio que a la postal de Las Vegas con la que todavía se lo piensa, y mirarlo así explica casi todo lo que hace, con una sola diferencia, que está en la etiqueta.