La transición hacia la movilidad eléctrica no termina cuando un usuario se lleva el auto de la concesionaria. Empieza ahí. Y detrás de cada vehículo eléctrico aparece una pregunta cada vez más frecuente: ¿dónde y cómo lo cargo?
La provincia se posiciona como uno de los mercados argentinos donde más rápidamente avanzó la adopción de vehículos híbridos y eléctricos. En ese escenario, Suquía Energy, una pyme cordobesa nacida como desprendimiento de Piscinas Suquía, busca quedarse con una parte de un negocio que todavía tiene mucho terreno para crecer: la infraestructura de carga.
La propuesta tiene una particularidad: no se limita a vender el cargador. La empresa ofrece un paquete que incluye equipo, instalación domiciliaria, garantía y servicio de posventa. Es decir, una solución “llave en mano” para quien compra un vehículo eléctrico y quiere resolver la carga en su propia casa.
Del enchufe doméstico a una estación de carga
El producto de mayor utilización de la compañía es el SQ-Home, un cargador de corriente alterna diseñado para hogares y empresas.
Una de sus principales diferencias está en que puede funcionar tanto en instalaciones monofásicas como trifásicas. En el primer caso trabaja entre 2 y 7 kW, mientras que en trifásico puede llegar hasta 22 kW, el máximo disponible actualmente en corriente alterna.
La potencia, además, no queda necesariamente fija. El usuario puede administrarla desde una aplicación y elegir entre una carga más rápida o una potencia menor, algo que permite adaptar el funcionamiento a las características de la instalación y priorizar el cuidado de la batería.
Otro dato interesante para el mercado cordobés: el sistema permite programar los horarios de carga, una funcionalidad que puede aprovechar los períodos en los que EPEC ofrece beneficios asociados a la movilidad eléctrica.
El cargador incorpora además un cable de 7 metros, frente a los 5 metros que suelen ofrecer otros equipos, y protección IP55 para instalaciones expuestas a la intemperie.
Cuando el cargador deja de ser “para el auto” y pasa a ser infraestructura
El SQ-Home incorpora OCPP 1.6, un protocolo abierto que permite conectar el cargador con plataformas de terceros. ¿Para qué? Para gestionar cobros, facturación, monitorear consumos o administrar la distribución de energía entre distintos vehículos.
A eso se suman conexiones 4G, Wi-Fi, LAN y Bluetooth. El 4G cobra especial importancia en lugares donde la conectividad inalámbrica puede ser un problema: subsuelos, cocheras comerciales, estacionamientos o incluso instalaciones en la vía pública.
Suquía Energy también comercializa cargadores de corriente alterna para estaciones públicas, con equipos dobles de 22 kW x 2, además de cargadores de corriente continua de 60, 120, 180 kW y más de 200 kW. El destino ya es otro: estaciones de servicio, rutas, flotas empresariales y centros logísticos.
El modelo de negocio: vender e instalar
La apuesta de Suquía Energy tiene detrás una experiencia empresarial previa. La compañía nació como desprendimiento de Piscinas Suquía, y toma de esa empresa una fórmula que ya conocen: vender el producto y hacerse cargo también de la instalación y el servicio posterior.
En el caso de los cargadores domiciliarios, la tarifa “todo incluido” contempla una instalación básica, con una cantidad determinada de metros de cable y una vivienda que se encuentre en condiciones adecuadas para recibir el equipo.
La empresa está liderada por Matías Xancó, quien encontró en la electrificación del transporte una oportunidad para diversificar el negocio familiar. “Suquía Energy nace del verdadero espíritu emprendedor que nos mueve: la convicción de no quedarnos como meros espectadores frente a una transformación energética que ya es presente, sino de ser verdaderos protagonistas”, sostiene Xancó.
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