En busca del equilibrio justo entre productividad y cuidado de la naturaleza

(Por Guillermo López - @guielopez) Tras las trágicas inundaciones de las Sierras Chicas, el desmonte, la falta de planificación urbana y la forestación con especies que no son autóctonas son tema de debate. Más aún cuando 2015 fue declarado por la ONU como el Año Internacional de los Suelos (AIS). Opciones de modelos productivos sostenibles propuestos por el INTA, en nota completa.

En un mundo con 300 millones de hectáreas de tierras productivas deterioradas en forma irreversible y el 60 %, de las 1.700 hectáreas restantes, con procesos degradatarios avanzados, surge la necesidad de replantearse la actual lógica productiva cortoplacista.
 
Desde el INTA aportan algunas alternativas de diversificación productiva.

Una opción viable es la implementación de un sistema silvopastoril, una combinación de la forestación y ganadería.

Según Pablo Laclau –técnico del INTA Balcarce, Buenos Aires– combinar árboles, ganado y forrajeras “redunda en beneficios para el productor” que puede cuadruplicar el rendimiento y pasar de obtener –en campos naturales de sierras del sudeste provincial– entre 50 y 100 kilogramos de carne por hectárea por año a unos 200 a 400.

A este incremento ganadero hay que sumarle las ganancias de la venta de la madera, cuya producción puede arrojar de 100 a 300 metros cúbicos de madera rolliza por hectárea, en un ciclo de 20 años, de acuerdo a lo publicado por el sitio del instituto estatal.

Otra opción es la cría bovina intensiva (CBI), el sistema mixto agrícola ganadero permite integrar la producción agrícola y la intensificación con ganadería pastoril y, así, aumentar la carga animal por hectárea, obtener mayor cantidad de carne de buena calidad, mejorar las propiedades físicas-químicas del suelo y multiplicar los rindes de soja y maíz. Se trata del–conocido como “Es volver a los orígenes”, aseguró Martín Correa Luna (INTA Venado Tuerto), quien ratificó que, desde ya varios años, los monocultivos “expulsaron” a las vacas de la zona núcleo maicera-sojera junto a su valiosa capacidad de mantener al equilibrio de nutrientes y fertilidad en cada lote.

De acuerdo con el especialista el desafío es “expresar el potencial productivo de los rodeos de cría en ambientes netamente agrícolas, con base en la rotación del suelo, e incluir a la agricultura en un 80% y pasturas para ganadería en un 20%”. 

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