Búnkeres de GPU bajo tierra: la apuesta con la que Dominion IA busca instalarse en Córdoba

La compañía, con centros y laboratorios de datos en Estados Unidos, Paraguay, España y Bulgaria, prepara un laboratorio y dos módulos subterráneos en Córdoba, más un acuerdo con una empresa local, bajo confidencialidad.

Sebastián Ponceliz, CEO de Dominion IA.
Sebastián Ponceliz, CEO de Dominion IA.

Dominion IA cumplió un año como empresa, aunque su historia viene de antes: nació como software factory dedicada al desarrollo de blockchain, con proyectos de tokenización que incluyeron uno en la industria de la salud. 

Cuando la explosión de la inteligencia artificial abarató radicalmente el desarrollo de software -lo que antes llevaba dos años y 50 personas hoy se resuelve con una fracción de ese equipo y del costo-, la empresa decidió correrse a otro negocio: la infraestructura que esa misma inteligencia artificial necesita para funcionar.

El corazón de la propuesta son laboratorios y contenedores subterráneos de procesamiento, con módulos de entre 125 y 1.000 placas de GPU, las unidades que procesan los grandes modelos de lenguaje. 

Enterrarlos, explica Sebastián Ponceliz, CEO de Dominion IA, resuelve cuatro problemas a la vez: aislamiento térmico, aislamiento acústico, resistencia ante catástrofes y menor impacto ambiental y comunitario. La compañía ya tiene laboratorios y contenedores en Estados Unidos, Asunción del Paraguay, Madrid, Oslo y Milán.

Por encima de ese hardware corre Pulse Nano IA, el software que desarrolló la compañía para conectar remotamente cualquier placa de GPU disponible en el mundo e integrarla a un mismo centro de datos virtual, de forma tal que un cliente pueda sumar capacidad de cómputo sin tener que montar su propio centro de procesamiento. De ese esquema participan tanto los clientes que alquilan capacidad por hora -empresas de fintech, energía, telecomunicaciones o biotecnología con picos de procesamiento- como los que prefieren tener su propio módulo dedicado.

El cliente más grande que menciona Ponceliz es, de hecho, un gobierno estatal: en un edificio histórico de la ciudad de Worcester, Massachusetts, se montó un centro de Dominion IA que procesará datos de salud, del sistema escolar del distrito y de tránsito urbano.

Búnker bajo tierra en Córdoba

En Córdoba, Dominion IA proyecta instalar un laboratorio propio y dos módulos underground, una inversión que Ponceliz describe como significativa dentro de la estructura de la compañía. Al frente de la operación local está Gonzalo Basaldúa.

Además, la compañía negocia con una empresa cordobesa -que todavía no puede nombrarse porque el acuerdo de confidencialidad sigue en curso- la instalación de dos módulos underground para procesamiento propio.

La cuenta regresiva, según Ponceliz

Ponceliz fue convocado por Institución Cervantes para exponer en la Jornada Académica en Tecnologías de la Información y Economía del Conocimiento, con una charla titulada "El impacto de la inteligencia artificial en el futuro de la humanidad". 

Ahí extendió su diagnóstico de negocios a una lectura más amplia: para él, la IA es una tecnología que la humanidad no controla, algo que no ocurrió con ninguna revolución tecnológica anterior. Sostiene que en un plazo de cinco años se alcanzará lo que llama la singularidad, con un reemplazo masivo de empleos y una sociedad dividida no ya por clase económica sino por quién entiende la tecnología y quién queda afuera de ella.

Frente a ese escenario, plantea que hará falta algún esquema de ingreso universal para sostener el consumo, y describe un mundo gobernado, de hecho, por un puñado de compañías tecnológicas globales por encima de los Estados. Son proyecciones personales de Ponceliz, pero las trae a colación para explicar por qué -dice- Dominion IA se corrió del software tradicional hacia la infraestructura: es, según su lectura, el único lugar donde todavía no hay competencia que lo reemplace a bajo costo.

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