Vie 27/01/2012
La mujer que prepara mi capuchino en la cafetería—ojos oscuros, cabello rojo teñido,
cuello de tortuga negro y sin mangas—fue la amante del hombre con quien salgo ahora.
Ella no me conoce; somos extraños, y sin embargo no puedo mirarla
casualmente, como solía hacer antes de saberlo. Ella está junto a la máquina, hundiendo
la válvula
en la espuma de la leche, mirando al vacío—no sé qué es lo que piensa.
En lo que a mí respecta, ella bien podría estar recordando a mi amante, recordando lo
que sea que haya ocurrido
entre ellos—él nunca me ha dicho nada, excepto que no fue importante, y luego
cambia rápido de tema, demasiado rápido, ahora que lo pienso; ¿sería que él,
después de todo, había mentido?, ¿y no había cruzado brevemente por su cara una
expresión de
dolor? No puedo estar segura (…).
El blog de Emma Gunst.
Marcos Araya: "Interesante. Ahora, las ferreterías no creo que sean el principal canal de venta. Debieran hacer más foco en la compra de oportunidad, como por ejemplo las estaciones de servicio cuando surge la expresión 'Uhhh, la parrilla...'. ¡Éxitos!".
La nota y los comentarios sobre este invento argentino, aquí.