Lun 21/12/2009
Pablo Lavezzari construye piezas únicas conjugando complejos mecanismos que dan movimiento a esculturas generalmente de madera que podrían encuadrarse dentro del denominado “arte cinético”. Entre sus compradores figuran un astronauta tejano y el mismísimo
David Copperfield. Se reconoce como cordobés, pero esta ciudad, algunas veces irresponsablemente inhóspita, no le ha permitido aún mostrarse como se merecería. Entusiasta, locuaz, generoso, nos abrió la puerta para conversar sobre su pasión. Leé
la nota completa.
La
revista.