El Dispositivo Acústico de Largo Alcance (LRAD, por sus siglas en inglés) es una herramienta de emisión sonora diseñada para la comunicación a largas distancias y, en ciertos casos, para el control de multitudes. Este aparato puede emitir mensajes verbales claros a distancias considerables o generar sonidos de alta intensidad que provocan molestias físicas, como dolor de oído, desorientación y náuseas.
Dependiendo del modelo, el LRAD puede alcanzar niveles de sonido de hasta 160 decibelios, superando el umbral del dolor humano y potencialmente causando daños auditivos permanentes si la exposición es prolongada.
Esta tecnología fue desarrollada a principios de la década de 2000 por la empresa estadounidense American Technology Corporation (ahora conocida como Genasys Inc.) en respuesta al ataque al USS Cole en el año 2000. El objetivo era crear un dispositivo capaz de emitir advertencias audibles a largas distancias y, si fuera necesario, generar sonidos de alta intensidad para disuadir amenazas potenciales. El primer LRAD fue producido en 2003 y desde entonces ha sido adoptado por diversas fuerzas militares y de seguridad en todo el mundo.
Originalmente desarrollado para uso militar y de seguridad, el LRAD ha sido adoptado por diversas fuerzas policiales en todo el mundo. En Serbia, surgieron acusaciones de que las autoridades emplearon un arma sónica para dispersar a manifestantes durante una protesta masiva en Belgrado el 15 de marzo de 2025. Los asistentes reportaron haber escuchado un sonido penetrante que causó pánico y síntomas como dolor de oído y desorientación. Aunque el gobierno serbio reconoció poseer dispositivos de este tipo, negó su uso durante la manifestación y se comprometió a investigar las denuncias.
¿Qué provoca el LRAD en las personas?
El LRAD no solo emite mensajes de voz, sino que también puede generar un sonido de muy alta frecuencia que afecta el sistema auditivo y nervioso. Los efectos más comunes incluyen:
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Dolor intenso en los oídos debido a la presión acústica.
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Pérdida temporal de audición, que puede volverse permanente con una exposición prolongada.
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Desorientación y mareos, lo que puede llevar a caídas o accidentes.
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Náuseas y vómitos provocados por la alteración del equilibrio en el oído interno.
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Crisis de pánico en personas sensibles a ruidos fuertes.
Estudios han indicado que la exposición repetida o prolongada al LRAD puede causar pérdida auditiva irreversible, tinnitus (zumbido en los oídos) y en algunos casos, afectar la capacidad de concentración y el bienestar psicológico.
Países que han utilizado el LRAD:
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Estados Unidos – En protestas, como Ferguson (2014), y en operativos militares.
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Reino Unido – Usado en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
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Canadá – Implementado en cumbres del G20 y operativos de seguridad.
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Alemania – Aplicado en manifestaciones en Hamburgo.
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Australia – Utilizado por la policía en gestión de multitudes.
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Grecia – Instalado en la frontera con Turquía para disuadir migrantes.
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Turquía – Usado en control de protestas y seguridad fronteriza.
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Israel – Aplicado en Cisjordania para dispersar manifestaciones.
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Rusia – Reportado en operativos contra protestas opositoras.
Serbia – Acusado de haberlo usado en protestas de 2025 en Belgrado.
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