Mar 19/01/2010
Soy lo que algunos llamarían un “early adopter” de tecnologías. Me gusta hacer siempre la “experiencia de usuario” de las cosas que cronicamos.
Así, el 6 de enero -junto a nuestro editor en
InfoTecnología,
Eduardo Aguirre- nos alegramos que
Amazon “liberara” el
Kindle para la Argentina y allá fuimos: clic, invertí U$S 259 y fui siguiendo los avisos sobre el estado del pedido.
No soy un primerizo en estas cosas: suelo comprar mucho por internet y hace un tiempo había comprado en el mismo sitio una
radio wifi que recibí sin ningún problema en el domicilio solicitado.
Pero ahora todo cambió: exactamente el día estimado de su arribo, el 11 de enero, recibo un llamado desde DHL que me informa que mi Kindle había sido retenido en la Aduana de Ezeiza y que para intentar obtenerlo debía ir hasta allá y tramitar un número de importador (trámite engorroso, me advierten) o pagar U$S 400 para que el producto llegue a Córdoba donde debería hacer el mismo trámite.
Un claro ejemplo de un “collar más caro que el perro”.
De nada valieron los intentos de Pedro Lebeau, gerente de DHL en Córdoba. A diferencia de la radio wifi (de la que aboné las tasas aduaneras que correspondían), el Kindle no llegará a mis manos.
Lectores, amigos, quedan todos debidamente advertidos. (Ríanse con confianza, lean más sobre este caso y comenten lo que les parezca en el “lupita” que lleva a ver nota completa).
Entre paréntesis las chances acumuladas con las que el ganador accedió a su premio. Todos los ganadores vuelven su contador a cero cada vez que ganan un premio.
Paula Galindez (67) ganó un pase de gimnasia, gracias a los amigos de Sui Generis, por contarnos que desde 1980 este complejo fomenta la actividad física.