Humus de lombriz made in Córdoba elaborado a partir de efluentes de equinos (ideal para viveros y emprendimientos hortícolas)

(Por Rosana Guerra / Rdf) De la mano de la Escuela de la Familia Agrícola Colonia Caroya (EFA) y el Vivero Agroforestal Córdoba Norte, se lanzaron a la venta los primeros bolsones de humus de lombriz producidos a partir de los efluentes generados por los animales que se encuentran en el predio de la Sociedad Rural de Jesús María (SRJM). A fines de noviembre inauguran dos puestos de venta, uno en las oficinas de la Sociedad Rural de Jesús María y otro en la EFA.
 

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Fotos gentileza de SRJM.
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Miguel Dragovich, coordinador del proyecto.
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El Vivero Agroforestal Córdoba Norte es un emprendimiento desarrollado en conjunto por la Sociedad Rural de Jesús María y la Escuela de la Familia Agrícola, en gestión compartida con aportes y colaboración de la Municipalidad de Colonia Caroya y la Secretaría de Agricultura del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Provincia de Córdoba. En el mismo se reproducen, crían y administran especies arbóreas de forestación para los distintos planes de forestación regionales.

En septiembre del año pasado construyeron cuatro camas de compostaje con el objetivo de generar un circuito cerrado y ofrecer este fertilizante orgánico a la comunidad. “En principio, nuestra idea es que el producto pueda utilizarse en viveros, huertas y jardines. En un futuro, cuando el material sea mucho, tenemos previsto comercializar a granel para superficies más grandes”, señaló el ingeniero Miguel Dragovich, coordinador del proyecto.
 


“El proyecto humus de lombriz nació como una alternativa para la reutilización de los efluentes generados en el predio de la Sociedad Rural, donde hay dos tipos de efluentes, uno a partir de equinos y otro a partir de bovinos. Comenzamos con los efluentes de equinos ya que el volumen de producción es mucho menor. Más adelante trataremos los efluentes provenientes de los bovinos”, relata Miguel.

La idea fue generar un circuito cerrado, aprovechando los efluentes de los equinos y bovinos del predio. “Con el objetivo de hacer este tratamiento, se nos ocurrió producir humus de lombriz, que es una forma de descomponer el material y estabilizarlo para darle algún destino”, agrega Miguel.  Una vez que el material es descompuesto por la lombriz, se transforma en un fertilizante natural. 

Las camas de compostaje son como una pileta de dos metros y medio de ancho, por un metro y veinte de alto. “Estas camas tienen un piso de hormigón, para que sean impermeables e independientes del suelo y, a su vez, recolectan toda el agua propia del regado y de la descomposición. Todo eso se recolecta y se vuelve a reutilizar”, señala el ingeniero.

En las camas se va tirando el guano de los caballos y realizan un primer proceso de estabilización para que se vaya descomponiendo solo. “En estas capas se agregan capas de 20 centímetros de material, las regamos, y luego se procede a una estabilización de 15 días. Durante ese lapso el material se empieza a descomponer y luego se le van agregando nuevos núcleos de lombrices californianas en distintas partes de las camas para que solas vayan colonizándolos y se vayan multiplicando”, detalla.
 


Los canales de comercialización del fertilizante natural son los mismos del Vivero Agroforestal Córdoba Norte, a través de www.agroforestal.com.ar  o de los contactos con la Sociedad Rural. El humus se vende a granel o embolsado. El kilo a granel sale $ 50 y se comercializan en bolsas de 2 kilos que cuestan $1 80 y en 5 kilos está a $ 400. 

“Nuestro humus de lombriz se caracteriza por ser un producto natural, es elaborado íntegramente a partir del guano de los caballos, luego lo acondicionamos y las lombrices se encargan de crear el humus. En la bolsa figura el detalle de sus componentes naturales, a diferencia de otras marcas en el mercado que no los tienen”, distingue Miguel.
 


Fertilizante natural 
“El objetivo es que las lombrices empiecen a colonizar las camas y reproduzcan”, explica. Al sumarle varias capas, las lombrices van subiendo y alimentándose, a medida que el material se descompone. Cuando las camas ya están llenas, todo el material se convierte en humus y las lombrices quedan arriba para poder aprovecharlas después. Cada 15 o 20 días le agregan material desde arriba, las lombrices van subiendo y van descomponiendo el material en orden ascendente. Todo el proceso tarda entre 6 a 8 meses de acuerdo a la época del año, en invierno es más lento y en verano es más rápido por las altas temperaturas. “Este humus tiene un alto contenido de materia orgánica y un alto contenido de distintos nutrientes como nitrógeno, fósforo, calcio, potasio, que son muy útiles y necesarios para las plantas. Por eso se considera un fertilizante natural”, señala Miguel.

Consultado sobre los beneficios nutricionales del humus de lombriz, el ingeniero explica que a este fertilizante natural le hicieron un análisis en el Laboratorio de la SRJM para determinar el contenido de los principales nutrientes. Los valores superaron las expectativas ya que fueron superiores a los que tradicionalmente circulan en otros tipos de fertilizantes. “Nuestra idea es que el producto pueda utilizarse en viveros y en huertas. Por ahora, estamos produciendo a pequeña escala, pero en un futuro, cuando el material sea mucho, el objetivo es comercializarlo a granel para superficies más grandes como plantaciones hortícolas para ir reemplazando los fertilizantes de síntesis química”, finaliza Miguel

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