Todos a tierra: 100 aviones LV apagan sus motores y encienden la preocupación (porque Flybondi para hasta mayo)

LV (Lima-Víctor) y tres números. Así se identifican los aviones matriculados en Argentina y llevan pintados eso en sus alas. Casi todos las aeronaves comerciales ya están en tierra. “Si finalmente paramos todos los vuelos, no van a entrar las máquinas en las plataformas de AEP y EZE y vamos a tener que llevarlas en ferry al interior”, explican desde Aerolíneas Argentinas. En qué están las empresas.

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Aerolíneas Argentinas: la empresa con la mayor flota del país (unas 80 máquinas) está haciendo los últimos vuelos de “repatriación”: ayer llegaron en vuelos desde Miami, Madrid, Lima, Punta Cana y Cancún, unas 1.250 personas. Después de estos arribos, poco y nada se moverá hasta el 10 de abril en vuelos regionales (sudamérica) e internacionales.

“Si tenemos que poner todos los aviones en tierra no van a entrar en Ezeiza y Aeroparque, así que los vamos a tener que llevar en ferry (vacíos) a las bases del interior”, explican.
 


La empresa sí continúa con un vuelo diario entre Aeroparque y Córdoba, Tucumán, Mendoza, Iguazú, Neuquén, Comodoro Rivadavia y Neuquén.

Al tener “banca” del estado, Aerolíneas Argentinas no ha planteado -por ahora- quitas salariales ni medidas de restricción presupuestaria.

Latam: con una flota de 13 máquinas LV, la empresa está integrada en un holding con 37.000 empleados que ya fueron anoticiados que recibirán -en muchos casos- el 50% de sus ingresos. 

Conforme las disposiciones vigentes, Latam tiene su vuelos de cabotaje suspendidos hasta el 31 de marzo (fecha que seguramente se prolongará) y solo está autorizada para hacer un vuelo diario entre Buenos Aires-Santiago y Buenos Aires-Lima (vuelos excepcionales, de “repatriación”).

La situación de la empresa es -en lo financiero- crítica y al ser un holding, no está claro qué países y en qué proporción deberían acudir en su ayuda. En Brasil, por ejemplo, las restricciones a los vuelos son menores por ahora (ver mapa), pero casi totales en los otros países de la región donde opera (Chile, Perú, Ecuador y Argentina).

Flybondi: la primera línea aérea low cost en operar en Argentina anunció que “suspende sus operaciones hasta el 30 de abril” para resguardar la salud y seguridad de todos sus empleados y familias y la de sus pasajeros, pero se puso “a disposición de las autoridades para realizar vuelos de repatriación y con fines humanitarios”.

Aunque la prohibición de vuelos de cabotaje está prevista (por ahora) hasta el 31 de marzo y la de los vuelos regionales hasta el 10 de abril (Flybondi opera rutas a Brasil y Paraguay), la línea aérea optó por cancelar sus servicios durante todo el mes próximo.

“No es fácil para una aerolínea suspender la operación, pero en función de las medidas que se tomaron en nuestro país, sentimos el compromiso y la responsabilidad de aportar desde nuestro lugar y resguardarnos para poder volver fortalecidos cuando las condiciones estén dadas”, explica Sebastián Pereira, CEO de Flybondi.
 


JetSmart: a la otra línea low cost (que además opera tambien el “remantente” de Norwegian Air Argentina) le caben las generales de ley en cuanto a suspensión de vuelos. Extrañamente, la empresa se ha mantenido en absoluto silencio.

¿Y AA2000?
En tanto, la empresa que opera la principal red de aeropuertos del país (con 2.500 empleados) también es una de las damnificadas del sector y sus ingresos se redujeron dramáticamente. Por cada pasajero en vuelo de cabotaje AA2000 recibe -en concepto de tasas aeroportuarias- $ 195 que salta a US$ 51 cuando se trata de un vuelo internacional.

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