Mar 21/09/2010
En diciembre pasado había perdido el 5% de
los ejemplares vendidos un año atrás. En mayo, la caída interanual fue del 7,3% y en junio y julio estuvo entre el 10 y el 12%. Para ser claros: los 101.090 ejemplares que
La Voz vendió -en promedio- los domingos de junio de 2009 se convirtieron en 90.488 en junio pasado, más del 10% de caída en el principal día de la semana.
El promedio semanal (lunes a domingo) está a punto de caer por debajo de otra barrera psicológica: los 50.000 ejemplares. Los casi 58.000 diarios de junio del año pasado ahora son 51.000. Los martes, el día más flojo, ya vende menos de 37.000 diarios.
A este ritmo de deterioro incremental, el dead line del negocio en papel se acelera: si el
New York Times (el diario más influyente del mundo) admitió que al formato tradicional le queda poco tiempo, la clave está en saber cuánto queda.
Sin duda los directivos de La Voz vieron el iceberg delante, el tema es si lo vieron a tiempo y si la maniobra por hacer girar el pesado Titanic se podrá realizar a tiempo para evitar un choque frontal.
El choque se viene. La duda será saber cuántas bajas quedarán (indudablemente el nuevo negocio no podrá mantener la misma estructura) y qué productos y formatos se subirán a los botes para llegar sanos y salvos a las nuevas costas del negocio periodístico.
(Más reflexiones sobre este tema candente de la industria editorial
en nota completa).